- Patricia Tabera

En la era de las redes, la “manósfera” emerge como un espacio donde circulan discursos de odio y misoginia. La abogada Patricia Tabera analiza cómo estas comunidades crecen, se radicalizan y encuentran eco en los algoritmos.
Un llamado urgente a visibilizar y debatir un fenómeno tan actual como preocupante.

Como todos los años, el movimiento feminista que reina las calles en el 8M nos marca la agenda y obliga a conversar de ciertos temas durante todo el mes de marzo. En esta oportunidad decidí usar la excusa para contarles de esta peligrosa tendencia: la manósfera, el recinto donde se congregan los machirulos y desde el cual se propagan las peores violencias.
A fin de que esto deje de ser un tema que solo las feministas conocemos y pase a ser un tema a debatir y (¿por qué no?) a combatir en las mesas de las cenas familiares tenemos que ponerle nombre, rostro y entender su dimensión, ésa es mi tarea del día de hoy.
¿Qué es y qué fomenta?
Todo comenzó como una reacción a la Segunda Ola del Feminismo, en los años ‘70, cuando se formó el Movimiento por los Derechos de los Hombres que respondía a la creencia de que los hombres habían sido perjudicados por el avance del feminismo.
Una creencia colmada de falacias como que “otorgarnos derechos a nosotras es igual a quitarles derechos a ellos”.
Así las cosas, dicho movimiento creció exponencialmente y, con la era digital, encontró en la web su espacio de expansión, potenciado por los algoritmos. Lo que antes se movía en la dark web, hoy circula a plena luz del día en redes sociales, difundiendo ideología violenta y misógina sin filtros.
En 2009 se acuñó el término “manósfera”. Hoy, conceptualmente, es la red de comunidades online que difunden misoginia, antifeminismo y masculinidad tóxica.
Esta manósfera tiene sus activistas: MRA, MGTOW, PUA, influencers como Andrew Tate y los incels. Aunque cada grupo tiene sus matices, todos coinciden en lo más preocupante: la misoginia y el fomento del odio hacia las mujeres y el feminismo.

¿Por qué existe la manósfera?
El éxito de este fenómeno se explica, en parte, por la llamada “ideología de la píldora roja”, que plantea que sus seguidores han “despertado” a una supuesta verdad que el resto no ve.
Esto genera una sensación de superioridad intelectual muy atractiva y profundamente peligrosa, desde donde se radicalizan sus ideas.
Pero también hay un factor clave: la manósfera viene a cubrir una necesidad emocional. Ofrece pertenencia a hombres que se sienten rechazados, excluidos o sin lugar en el mundo.
El problema es que lo hace con respuestas simples a problemas complejos, construyendo una lógica de “nosotros contra ellas”, cargada de odio y emociones extremas.
Otro motor fundamental es el algoritmo: las redes sociales amplifican y radicalizan estos contenidos sin límites claros, generando verdaderas cámaras de eco donde la violencia se normaliza.
Así, el usuario queda atrapado en un recorrido digital cada vez más extremo, donde la violencia simbólica puede transformarse en violencia real.

¿La manósfera daña únicamente a las mujeres? No
La manósfera no solo atenta contra los derechos de las mujeres, sino que también perjudica a quienes la integran.
Promueve una idea dañina de “hombre de alto valor”, asociada a ser blanco, heterosexual, atractivo y con dinero, lo que genera que muchos varones se sientan insuficientes, fracasados o invisibles.
Además, impulsa discursos racistas y antigénero, con una visión rígida de lo masculino que excluye todo lo que no encaja en ese molde.
En definitiva, no construye mejores hombres, sino que profundiza sus frustraciones.
¿Qué hacemos al respecto?
Para contrarrestar este fenómeno, se necesitan herramientas concretas en distintos niveles.
En lo digital, es urgente regular y exigir controles sobre las plataformas, con tolerancia cero a todo tipo de violencia.
En lo educativo, resulta clave formar desde edades tempranas en pensamiento crítico, educación emocional y ESI, para poder discernir qué contenidos consumir y cuáles rechazar.
Porque, en el fondo, la manósfera se nutre de problemáticas reales —soledad, exclusión, falta de pertenencia— pero ofrece respuestas equivocadas y peligrosas.
Promover soluciones reales, desde la mesa familiar hasta el Congreso, deberá ser nuestro objetivo si queremos construir una sociedad más justa y libre de violencias.
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Por Patricia Tabera
Socia de los estudios jurídicos Tabera & Quiroga y Espada & Tabera
Fundadora de la Organización de Consumidores de Jujuy y del Círculo de Abogadas
Fotos: Canva
- Silvana Labarrere

La comunicadora, productora de moda y DJ Silvana Labarrere se suma a Revista CHE con una mirada creativa que fusiona moda, música, viajes y tendencias. En su primera entrega, nos invita a recorrer los looks que marcaron tendencia en el Lollapalooza Argentina.

El Lollapalooza Argentina volvió a confirmar que es mucho más que música.
Durante tres días, más de 100 bandas, cinco escenarios y una propuesta gastronómica diversa se combinan con otro gran espectáculo: los outfits del público.
Entre creatividad, estilos personales y mucha actitud festivalera, recorrer el predio también es una pasarela a cielo abierto donde cada uno busca destacarse.
En esta edición, tres tendencias se repitieron con fuerza:
✨ Boho chic: tops de encaje, kimonos estampados y cinturones anchos, con una estética relajada y muy festivalera.

👟 Sporty: la comodidad se volvió protagonista, con looks deportivos y las clásicas tres tiras presentes en zapatillas, pantalones y camperas.

🖤 Rockero: tachas, jeans rotos, tops negros y botas reafirmaron que el espíritu rock nunca pasa de moda.

Una edición más del festival que no solo deja grandes shows, sino también una postal clara de las tendencias que marcan la calle.
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Por Silvana Labarrere
Comunicadora de moda y DJ. Explora tendencias donde se cruzan música, cultura y estilo.
¿Escuchaste hablar de este ciclo que recorre iglesias y parroquias?
La música de cámara las transforma en verdaderos escenarios culturales.

Hay lugares donde el sonido parece tener otra profundidad.Capillas antiguas, muros de adobe, bancos de madera, vitrales que filtran la luz de la tarde. En esos espacios cargados de historia, la música encuentra una resonancia especial.
Ese es el espíritu del ciclo Capillas Musicales, una propuesta cultural que vuelve a recorrer distintos puntos de Jujuy durante 2026 con conciertos gratuitos en templos y capillas de la provincia.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Cultura de Jujuy, propone transformar estos espacios patrimoniales en escenarios culturales vivos, acercando la música a las comunidades y generando encuentros donde tradición, arquitectura y arte dialogan de una manera única.
Un ciclo que crece
El ciclo comenzó el 8 de enero en la Capilla Nuestra Señora de la Candelaria de Maimará, marcando el inicio de una nueva temporada de conciertos que se extenderá durante los próximos meses.
La propuesta nació en 2025 con un objetivo claro: revalorizar las capillas y templos históricos de la provincia como espacios culturales. En su primera edición se realizaron más de 40 conciertos en distintas localidades, con una gran participación del público.
La experiencia combina música en vivo con el carácter íntimo de estos lugares, donde cada concierto se vuelve también una forma de habitar el patrimonio.
Próximas fechas del ciclo Capillas Musicales 2026
15 de marzo – 21 hs📍 Iglesia San José – Perico🎵 Presentación: Grupo Apapacho
22 de marzo – 20:30 hs📍 Santuario Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya – Palpalá🎵 Presentación: Conjunto de Cuerdas Jujuy
28 de marzo – 21 hs📍 Iglesia San Pedro de Río Negro – San Pedro de Jujuy🎵 Presentación: Miguel Vilca junto a Luis Escalera
1 de abril – 20 hs📍 Catedral Nuestra Señora de la Candelaria – Humahuaca🎵 Presentación: Clarté Ensamble

Todos los conciertos son con entrada libre y gratuita.
Música, patrimonio y comunidad
El ciclo Capillas Musicales propone algo más que una agenda de conciertos. Es una invitación a redescubrir los templos y capillas de Jujuy desde otra mirada: como espacios donde la música, la historia y la comunidad se encuentran.
Cada presentación transforma estos lugares en escenarios donde el arte dialoga con la arquitectura y el paisaje cultural de la provincia.
Y tal vez allí radique la magia del ciclo: escuchar música en un templo antiguo no es solo asistir a un concierto. Es vivir una experiencia donde el patrimonio también suena.

Foto de tapa: Walter Reynaga

