- Giannina Artico


Esto lo escribí anoche cuando ya estaba enfocándome en el comienzo de semana. Y de repente me doy cuenta de que el miércoles ya es primero de marzo 👀
El tercer mes del año, ¿en qué momento pasó?
¿No les pasa que en marzo es como que comienza nuevamente el año? Ya tenemos una rutina “armada” pero a la vez es como la segunda oportunidad de comenzar a darlo todo de nuevo, volver a enfocarnos, volver a la actividad que dijimos que íbamos a comenzar, y ahí cómo un círculo que nos lleva a un nuevo comienzo ¡Bienvenidos sean los comienzos!
Sin embargo, me hace reflexionar ¿Por qué necesitamos fechas y momento claves para comenzar? ¿Nos dejamos llevar tanto por la rutina y la vida en piloto automático que necesitamos que alguien nos diga, frená y enfócate de nuevo? Aún no tengo respuestas para eso, pero sí llego a la conclusión de que no importa cuál sea la causa, siempre tiene que haber nuevos comienzos y eso se celebra 🍾
Comenzá con eso que tu corazón necesita, no importa si es un simple hábito o ese curso que venís pateando hace años.
Capaz son las ganas de comenzar un camino de autoconocimiento o animarte a alguna terapia. O quizás lo que querés es un marzo más simple y feliz sin tantas vueltas y complicaciones. También capaz es el momento de comenzar ese viaje que venís deseando o quién sabe, comenzar a abrir el corazón a alguna relación.
Hay un millón de posibilidades de nuevos inicios y eso es hermoso 😍
No importa qué querés comenzar ni tampoco cuándo. Pero siempre empezá porque te aseguro que la vida te va a sorprender y es la mejor forma de vivirla, comenzando y animándonos a todo eso que realmente queremos.
¿Y vos a qué te vas animar en este mes que comienza?
Por Giannina Artico
Diseñadora de Indumentaria. Amante de la moda y el estilismo.

Lucas Malaisi.
Lucas Malaisi es psicólogo y presidente de la Fundación Educación Emocional Argentina. Es también un ferviente promotor de la Ley de Educación Emocional, que ya está vigente en Misiones y Corrientes: “Lo que hacemos con la educación emocional es desarrollar técnicas para sanar las heridas emocionales desde el nivel inicial, mucho antes de que aparezcan las problemáticas, de modo que, cuando tengan una dificultad, los niños ya estén preparados y tengan recursos para afrontarla”, detalla Lucas.
Esta vocación de ayudar a otros, especialmente a los niños, a través de la educación emocional, tuvo origen en una tragedia que vivió cuando era muy chiquito, pero que supo capitalizar para encontrar un camino de superación. Cuando tenía tres años, sus padres sufrieron un accidente automovilístico, en el que murió su mamá, y su papá quedó ciego. ¿Es posible imaginar un panorama más desolador para un niñito que recién comienza su vida? Sin embargo, Lucas aprendió que aún en las peores circunstancias, se puede encontrar amor, paz, empatía y el deseo de ser feliz. “Me tocó vivir una infancia muy difícil, con muchas carencias y con un contacto muy temprano con la muerte. El resultante fue que decidí ayudar a los niños para que no sufran, o que tengan recursos al momento de transitar momentos difíciles. Yo busco ayudar a todos los niños para ayudar a uno solo: de algún modo siento también que estoy sanando al niño que fui”, grafica Lucas con sinceridad.
Claro que no estuvo solo en este camino de sanación, lo acompañaron “ángeles” como él los llama, entre ellos su padre, quien lo ayudó a financiar su carrera de Psicología, luego docentes que lo aproximaron al conocimiento de la Inteligencia Emocional, y una vez que la conoció, no quiso hacer otra cosa en su vida: “La inteligencia emocional es responsable del 80% del éxito que tenemos en la vida, a diferencia de lo que creemos. Gestionar nuestras emociones nos puede servir y ayudar a tener éxito”, asegura con convicción.

Lucas Malaisi.
¿Qué son las emociones y cómo influyen en nuestros pensamientos?
Las emociones son disposiciones corporales que determinan dominios de acción, eso es que determinan conductas. Por ejemplo: bajo la emoción del amor la conducta va a ser compartir, comprender, ayudar. Bajo la emoción del enojo, la conducta va a ser defenderte, agredir. Bajo la emoción del miedo, huir, defenderte. Es decir que las emociones son programas que impulsan a la conducta, en términos químicos son hormonas en sangre que nos predisponen a la acción.
¿Son involuntarias?
No del todo. Dependen de los pensamientos. Según la realidad de los pensamientos, es cómo interpretamos lo que nos pasa. Uno puede tener una pandemia, pero hay algunos que lo viven de manera positiva, porque interpretan que no es lo peor, y hay otros que lo viven de manera negativa, porque interpretan que es lo peor. Entonces fundamentalmente es un equilibrio. Somos responsables de las emociones porque son consecuencia de lo que pensamos. Pero también son respuestas espontáneas y automáticas que han sido desarrolladas a lo largo de la evolución filogenética. Ejemplo, hay una explosión y nos hace asustar porque es una respuesta automática. Entonces es un equilibro en el que influyen lo genético que es automático, y después lo demás tiene que ver con un aprendizaje. Ejemplo, si alguna vez te mordió un perro, crees que son peligrosos y te genera un miedo cuando ves uno. Pero la mayor parte de la vida emocional y sobre todo sentimental, depende de las creencias, que son adquiridas y las podemos cambiar. Somos responsables de lo que sentimos, si no lo fuésemos, no podríamos hacer nada al respecto. Y la psicología cognitiva nos viene a demostrar que sí podemos cambiar lo que sentimos, lo que pasa es que requiere entrenamiento y educación
¿Cómo podemos gestionar las emociones?
Tenemos cinco habilidades generales:
1- Reconocimiento emocional: Tomar conciencia de lo que sentimos y para esto hace falto que las personas se entrenen. Estas señales del cuerpo, identificarlas y ponerles un nombre: angustia, tristeza, enojo, miedo, distinguirlas del hambre y la ansiedad.
2- Autorregulación: Poder transitarlas y gestionar las emociones. Por ejemplo a través de la respiración, puedo sosegarme, calmarme. Disminuyen los latidos del corazón y cambia la compostura química de la sangre.
3- Automotivación: es una energía que tiene que ver con el aprovechamiento productivo de las emociones. Poner un límite asertivamente, ayudar a otros para que no les pase una injusticia. Cómo utilizo la energía en mi beneficio.
4- Empatía: La capacidad de saber qué sienten los demás.
5- Habilidades sociales. Tiene que ver con resolver conflictos, darme a entender y lograr que la gente quiera cooperar con uno.
Todas estas habilidades son entrenables y deben ser ejercitadas para poder incorporarlas. Por eso requiere que sea trabajado en las escuelas prácticamente de una manera cotidiana.
Somos responsables de lo que sentimos, si no lo fuésemos, no podríamos hacer nada al respecto".

Lucas Malaisi.
QUE SEA LEY ¿En qué se basa el proyecto de Ley de Educación Emocional y cómo se implementaría en las escuelas?
Esta ley ya funciona en Misiones y Corrientes. Y difiere del trabajo de psicólogos y psicopedagogos, que intervienen cuando ya tomó lugar la patología o el trastorno. La educación emocional es adelantarnos al problema, no esperar que el chico consuma drogas o que piense en suicidarse, se deprima, tenga baja autoestima. Hoy llegamos tarde. La idea es adelantarnos a los problemas. No es una estrategia terapéutica, sino educativa, con niños sanos antes de que enfermen.

Lucas Malaisi.
LA COHERENCIA COMO BANDERA
¿Qué cosas no son negociables para vos?
Hago lo que amo y no tiene que ver con la paga, sino que elijo el trabajo y lo disfruto mucho. Hago muchísimas cosas ad honorem. Mi salud y mi disfrute no son negociables. Hay situaciones en las que me toca decir que no. No es negociable que no se valore el trabajo. Tengo un equipo en la fundación que nos entendemos y disfrutamos, compartimos valores y es muy lindo trabajar en un ambiente sano de trabajo.
¿Qué es la felicidad?
La felicidad depende de tres variables fundamentales: lo económico (que influye solo en un 10% de la felicidad), lo segundo, que lo que hagas lo disfrutes, la tercera que la actividad tenga un sentido en u vida, tener relaciones o vínculos de calidad. La felicidad es una construcción y no depende de las circunstancias. Depende de una actitud de vida y no es una emoción sino un sentimiento y depende de ser coherente con uno mismo, de hacer y ser quien uno es. Depende de entregarte a tu propósito de vida pero para eso tenés que conocerte. Cuando uno de base es coherente consigo mismo, está feliz. Eso no impide que por momentos esté triste, tenga miedo o ansiedad, pero hay una base con factores que orbitan al concepto felicidad. Ser coherente, ser quien sos y expresar la verdad que llevas en tu corazón.
¿Cómo llamarías a este momento de tu vida?
Si me tengo que jugar, se llamaría “Batallando contra el ego”. Esta pandemia me vino a enseñar algunas partes de mí que pensé que no tenía. Mirá que fui socavando el ego pero me encontré con algunas partes de mí que todavía estaban obedeciendo al ego. Me he despojado un montón de “deberías” y mandatos. Ha sido hermoso. Pero no te vas a creer que ha sido fácil o inocuo, he aprendido un montón y agradezco a ese proceso. Tengo una intuición de que ha sido un año muy productivo para quienes estuvieron dispuestos a aprender. Creo que para los que estuvimos abiertos fue uno de los mejores años.
¿Dónde saber más de Lucas Malaisi?
FBK: Lucas Malaisi
Web: fundacioneducacionemocional.org/
Podés escuchar el episodio con Lucas Malaisi de El Podcast de Revista Che aquí. Suscribíte a Spotify y disfrutalo también allí.
"La felicidad es un sentimiento y depende de ser coherente emocionalmente y expresar la verdad que llevás en tu corazón".
por
Raquel Abraham
Periodista y comunicadora. Amo contar historias propias y ajenas.
- Raquel Abraham

| EDITORIAL |

Corría el año 95. Yo tenía 15 y recién empezaban mis primeras noches de “boliche”. En ese entonces se imponían varios temas musicales que iban marcando una época, y muchas cantantes latinas surgían con melodías pegadizas y también como modas pasajeras.
Gloria Trevi, Thalía, Gilda, Paulina Rubio, desde el pop, y Fabi Cantilo con el rock nacional, conformaban la música de mi adolescencia, esas canciones que escuchábamos en la radio durante el día, y que a la noche sonaban religiosamente y te ponían a tirar los pasitos del momento.
Pero creo que ninguna de esas cantantes que ya eran referentes de la música pop, incluida Jennifer López que comenzaba también su carrera hollywoodense, me sacudió tanto, por su originalidad y por esa voz potente e inconfundible, como Shakira. Sus melodías eran pegadizas, graciosas, con letras muy personales que denotaban su cualidad compositora. Esta colombiana de pelo ensortijado se asomaba tímidamente en la cultura pop, y ya prometía un diferencial que fue su marca registrada hasta la fecha: su autenticidad.
Cuántas de nosotras repetíamos el “tonta, ciega sordomuda”, (que fue ubicada en el séptimo puesto de las «100 mejores canciones latinas de la década de los 90» de VH1), o quién no bailó en su adolescencia noventera, en el vértigo de los primeros tragos, al ritmo de:
“Perteneciste a una raza antigua
De pies descalzos y de sueños blancos
Fuiste polvo, polvo eres, piensa
Que el hierro siempre, al calor, es blando..."
Al comienzo no estaba muy segura si me gustaba o no. Por momentos su voz era muy melosa y grave. Pero había algunos giros melódicos y aterciopelados, sus típicos falsetes, que me hacían pensar: “guau, esta mujer no se parece a nadie”.
Seguramente la valoración de las canciones de la colombiana, están teñidas de los recuerdos rebeldes de mi yo adolescente, pero a medida que pasaban los años, Shakira se iba superando a sí misma, algo nada sencillo para cualquier artista y menos aún cuando alcanza la fama rápidamente, con un éxito tras otro.
Con el paso de los años la cantante fue demostrando nuevos talentos, acompañando su bella voz con el baile rítmico de sus caderas, que seguramente inspiraron el “Hips don’t lie” y también el género pop latino de baladas que la vio nacer, se fue aggiornando a las tendencias musicales que marcaba el nuevo siglo.
“Loba” (2009) incluyó los primeros temas de Shakira que daban un guiño a la música urbana y al dance-pop. Además, fue un disco que solo tenía dos canciones en español, ya que las demás están cantadas en inglés. Los hits “Addicted to you” y “Loca”, del álbum “Sale el sol”, fueron los que marcaron el cambio radical en el estilo de la artista.
La fama mundial le llegó justamente con su participación en la apertura de la Copa del Mundo en Sudáfrica y el recordado “Waka Waka”.
Independientemente de los géneros musicales explorados por Shakira, sus letras fueron siempre muy autorreferenciales, atravesadas por temáticas tan universales como el amor y el desamor.
Por ejemplo, a su ex argentino Antonio De La Rúa, le dedicó cuatro canciones, entre ellas la romántica “Días de enero”
Su último éxito “Session 53”, grabado con el productor argentino Bizarrap es un fenómeno mundial de la mercadotecnia: ¡ha llegado al top 10 de la lista Hot 100 de Billboard a pocas semanas de su estreno!
Si bien en lo personal es uno de los temas que menos me gustan de Shakira (aunque debo confesar que se me pega hasta el hartazgo el “pa´ tipos como tú”), debo reconocer que con este hit, Shakira se consolida como la reina del pop en el mundo.
¿Importa si empodera o desempodera a las mujeres al hablar de la amante de su ex? ¿O si no promueve la sana gestión de las emociones cuando afirma que las mujeres ya no lloran sino que facturan?

Creo que, a pesar del dolor que seguramente le causó la ruptura de su relación, escribió una canción fresca y con humor, que al final desdramatiza el “trauma” y que seguramente muchas de nosotras cantaremos a viva voz, aunque en el fondo sepamos que no es una canción “políticamente correcta”.
Este nuevo éxito prueba la consagración de esta artista que ya se puede dar el lujo de hablar de lo que sea. Es de esas "estrellas" a las que les perdonamos todo: son inimputables simplemente por ser quiénes son.
Hoy quiero decir: ¡Gracias Shakira! Por regalarnos esta cuota de imperfección, en un mundo muchas veces hipócrita que reclama coherencia. Si ella puede ser imperfecta, ¿cómo nosotras no?
Me encanta la idea de ponerle palabras a nuestros sentimientos y de reírnos de nosotras misma mientras lo hacemos. ¿No es un lindo ejercicio para la vida?
por Raquel Abraham
Periodista y comunicadora.
"Amo contar historias inspiradoras".
