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Me pidieron que escriba una breve descripción de quién soy y qué es lo que hago. Esto cada vez me cuesta más, porque creo en la unidad con el todo.

Pero a modo de presentación voy a intentar hacer lo mejor...


Dra. Inés Aid.


Les voy a contar quién vengo siendo durante esta Pandemia...

Hoy la mayor parte de mi día a día está destinada a sostener a mis 2 hijos, soy la mujer madre de una adolescente, Ámbar y un niño pequeñito, Benicio. Después soy la mujer laburante, médica psiquiatra, homeópata y consteladora que sostiene a sus pacientes en sesiones por videollamadas, por zoom, por mensajes. Además doy clases y lidero grupos de Transformación personal a través de las Constelaciones Familiares. Y me hago el tiempo para ser la novia que quiero ser para mi pareja. Ustedes se preguntarán: cómo se hace para sostener tanto y no morir en el intento?

Es que también existe dentro de mí, la mujer espíritu, la sacerdotisa.

En mi opinión, sólo podemos sostener y no morirnos, cuando nos sentimos sostenidos por algo más grande. Eso deseo transmitirles con esto que escribo, que sí podemos volver sagrado lo cotidiano, que la espiritualidad no es algo que alguien nos pueda dar, está adentro nuestro y generalmente "emerge" en las crisis, en las situaciones que nos ponen de rodillas del agobio emocional.

Aquí mismo quisiera darle lugar a la mujer niña y adolescente que fui...

A mis 11 años muere mi papá de un cáncer de pulmón. La noche anterior soñé que la virgen me decía que fuera a juntar flores. Cuando me levanté, desperté a mis hermanos y primos, estuvimos hs. por el barrio juntando flores hasta que volvimos a mi casa y nos encontramos con la escena: mi mamá abrazada a la niñera contándole que mi papá acababa de morir. Me surgieron tantas preguntas existenciales que me refugié en los libros, estar sola y leer era mi mejor plan, algo dentro mío se calmaba y tenía la certeza de que para algo me serviría todo ese conocimiento que iba adquiriendo, aprendí sobre religiones de todo el mundo y de astrología.

A los 19 años me enfermé muy grave, tuve una trombosis venosa profunda, después de una semana en terapia intensiva, tuve un sueño lúcido con la virgen que me decía que todo iba a estar bien, al otro día me dieron el alta.

Verán, he sobrevivido a situaciones dolorosas, de las peores que puede experimentar el ser humano, estarán diciéndose: a mí no se me apareció la virgen!

Esa es mi historia, diferente a la de cualquier otro. Ni mejor ni peor. Así, he llegado a mi propia definición de espiritualidad: para mí es la fuerza motora interior que nos permite obrar milagros en nosotros mismos. Léase milagros, como resistir, sobreponerse, ser resiliente.

He buscado respuestas a mis preguntas por mucho tiempo afuera, he preguntado a maestros, guías, al tarot, a mis distintos terapeutas. Todo el recorrido me fue llevando de nuevo a mi centro, a mi espacio sagrado desde donde hoy puedo ayudar a otros.

En esta nueva Era de Acuario, estamos frente a una oportunidad única de renovar nuestra luminosidad y amorosidad. Todos deberíamos ocuparnos de influenciar positivamente al otro para que se sume a este proyecto humanitario, en el cual las jerarquías angelicales y muchos seres de otros planetas están colaborando permanentemente de maneras infinitas.

Desde mi humilde lugar, me ocupo hace años de esta tarea estupenda e intensa: acompaño a las personas a sanar las raíces de los conflictos desde lo más profundo. Esta original terapia holística apunta a:

  • Reconectar con el propio diamante de nuestra esencia.Dar vida a nuestro infinito potencial y aprender a mantenerlo vivo.

  • Madurar emocionalmente para que ningún acontecimiento produzca desequilibrios que nos enfermen.

  • Corregir incoherencias entre los planos mental, físico, emocional y etérico.

  • Reubicar a la persona en la línea de destino correspondiente a su nivel evolutivo, brindando la "brújula" para orientarse.

EMPODERAMIENTO ESPIRITUAL


La conexión con nuestro centro o espacio sagrado, es imprescindible en el camino de luz para volver a nuestro eje, soltando todas aquellas cosas de las que nos hicimos dependientes o que queremos controlar.

Descansamos cuando entendemos que sin la coparticipación de la voluntad Divina nada se logra, y en certeza de que tenemos el poder, además de las fuerzas necesarias,para co-crear lo que queremos: nada es imposible.

Para esto es indispensable recuperar nuestro poder personal, más allá de si tenemos una creencia religiosa o no, de si tenemos afinidad con una deidad o no, debemos aprender a expresar sólo lo que queremos y nos es útil. Decir sólo lo que conviene a nuestra evolución es una manera de forjar y plasmar la realidad como seres poderosos que somos, capaces de lograrlo.

Entonces, la propuesta que les dejo es evitar el "NO" en lo posible y hablaremos como si lo deseado ya se hubiese logrado, sin usar expresiones tales como: "no creo que... no sé si podré..." cambiándolas por: "ya se dio... ya se logró".

En lugar de contar nuestros pesares, preocupaciones, enfermedades, nos expresaremos así: "hasta hace 5 minutos yo era diabética...hasta ayer estaba histérica y harta de vivir...fui hipocondríaca...hasta esta mañana tenía pánico...".

Este paso es importante para poder conectarnos con el "SI", con la oportunidad de corregir y sanar lo que nos afecta y aflige. Si de manera contraria lo decretamos negativamente será más difícil de disolver y solucionar porque nosotros mismos, con nuestro poder, le ponemos un freno, no importa la terapia que nos sostenga.



 
 
 


Es una tarde de lluvia y Mariana Lazarte, la periodista que vemos a diario por la pantalla de Canal 7, ya está sentada en un café del barrio Ciudad de Nieva, esperándonos para esta entrevista. Cuando me acerco a saludarla, me envuelve en un abrazo afectuoso, como si fuéramos viejas amigas. Su sonrisa amplia y esa voz cálida que nos es tan familiar a los jujeños desde hace décadas, aflojan la solemnidad del encuentro periodístico. Es la primera vez que charlamos mano a mano, y presiento que, más que una entrevista, vamos a compartir una charla entre dos mujeres, con ganas de conectarse y hacer causa común con tantos temas propios de nuestro género, esos que suelen sobrevolar en las charlas femeninas: la maternidad, el desarrollo profesional, la culpa que sentimos cuando estamos ausentes, el cuidado de nuestro cuerpo y nuestra salud. Claro que también hubo espacio para el humor y para reírnos de nosotras mismas para desdramatizar las dificultades de la vida cotidiana.



Cuando la veo, pienso que la televisión no hace justicia con su mirada: tiene unos ojos de un verde agua casi transparente que contrasta con su pelo negro, lacio y brillante. Mariana tiene un aire de diva, esa elegancia natural y magnética, aunque pareciera no darse cuenta: Es sencilla al expresarse, templada al hablar, sonríe con franqueza y muestra su vulnerabilidad sin falsa molestia. Es una mujer que ha recorrido ya un largo camino, pero tiene todavía la chispa de la juventud y el entusiasmo contagioso de quien hace lo que ama.




¿Siempre quisiste ser comunicadora y dedicarte a los medios?

La verdad que la primera vez fue todo un juego. Me interesó cuando Gustavo Ponce me llama para radio Transamérica, que era la primera FM de Jujuy y me pareció interesante. Estaba en 5° año de la secundaria y me iba a ir a estudiar Veterinaria (¡nada que ver!). Empecé a practicar con Gustavo y me gustó. Aparte a esa edad, 17 años, era todo un desafío hacerlo. Luego llegó fin de año y Fernando Marcos me busca de la Transamérica para hacer un programa que se llamaba “Entre Nosotros”, hace 27 años, y empiezo a trabajar en LW8 pero en un programa independiente de la empresa. Así me conoce la empresa y así empiezo este camino de la comunicación. Después terminé la secundaria y me quedé en Jujuy perfeccionándome aquí.


¿Tu familia y amigos te decían que tenías voz de locutora?

Sí. La voz siempre la tuve, mi papá también tiene esta voz, y tengo uno de mis hijos, el más chiquito, que tiene una voz radial.


¿Toda tu carreara laboral la desarrollaste en Radio Visión Jujuy?

Hace 26 años que estoy en Radio Visión. Estuve por todos los lugares del multimedio: AM, FM, Canal 7, los noticieros, flashes de la tarde, redacción…


¿Te acordás de tu primera vez en cámara?

Sí, había gente muy buena. La primera aparición fue al mediodía en un noticiero con Jorge Solís, un apoyo increíble. Él ya era el “Perro”, súper conocido y muy buena gente como es. A la noche hacía el noticiero con Ricardo del Cura, con otra personalidad, más serio, más rígido, pero con un corazón… Me decía: “Ahora te explico cómo presentás la nota que viene”. Los primeros años fueron con gente muy buena.


También vivieron momentos duros, como la muerte de compañeros de trabajo. El caso de Juan Carlos Zambrano fue paradigmático. ¿Cómo lo viviste en lo personal?

Fue durísimo recibir un llamado telefónico temprano, casi madrugada.El que me llama es Gustavo Jaramillo, que también falleció. Me lo dice muy sutilmente, porque yo estaba embarazada de mi segundo hijo. Fue una sensación terrible. Sabíamos la información que manejaba, pero lo habíamos visto tan bien y vital en su último programa. Es una sensación de vacío la pérdida de un compañero. Igual que la de Gustavo, quien al poco tiempo fallece en un accidente de tránsito. Horrible.




"Me gusta transmitir lo que aprendí"

Siempre fuiste una referente de la Fiesta Nacional de los Estudiantes, en la conducción de distintos eventos. ¿Vivís ese momento con nervios?

Sí. Me encanta la adrenalina, pero lo sufro horrores. Adrenalina que siento una vez al año, en septiembre, en la elección de la reina nacional.


¿No es comparable a los nervios del vivo en televisión?

No. Obvio que la cámara, todos los días, es un nervio igual y si te equivocás, te equivocaste. Pero en un estadio, tenés que lograr que el miedo no te invada para que la voz siga intacta, la respiración. Empiezo a utilizar todas las técnicas que aprendí. Pero me encanta, es una de las sensaciones más lindas de esta profesión.


También hiciste y hacés programas dedicados a la mujer. ¿Te sentís una referente del género?

Los programas se dieron circunstanciales porque fueron de productores que me hablaron. Pero sí, siempre me gustó, me siento bien cuando me veo bien. Hay momentos en vacaciones, en la casa que digo y si no me peino hoy? Pero lo hago, es como que forma parte de mí.


¿Lo aprendiste de alguien?

Sí, mi mamá era igual. Yo puedo estar con tacos en mi casa, porque me siento cómoda y los manejo bien. No es un sacrificio.


Alguna vez fantaseaste con dedicarte a otra cosa, o ser comunicadora te define quién sos?

Me gusta mucho esto. La comunicación me gusta. Me gusta la tele, la radio, la comunicación con la gente. Lo podría hacer desde otro lugar también, me gusta enseñar. Por eso con Gustavo Martínez damos cursos de locución. Me gusta transmitir lo que aprendí y lo que no me decían. Lo que está en los libros es una cosa, pero hay gente con experiencia que te enseña mucho más. Si tenés que ser un orador político, una maestra, a mí me gusta transmitir eso, para que se queden tranquilos y sepan cómo hacerlo.




"Tengo la familia que siempre soñé"

Mariana tiene dos hijos varones, Tadeo, de 14 y Tobías, de 10. Actualmente no está en pareja y está feliz con la familia que conforman los tres. Dice estar agradecida por el vínculo que tiene con sus chicos.


¿Cómo conjugas tu maternidad y momentos de ocio, con una profesión tan demandante como el periodismo, en la que a veces no hay feriados ni fines de semana?

Cuando eran más chicos se me complicaba, ahora uno tiene 14 y el otro 10. Se me complicaba por ahí en algún momento, cuando eran muy bebés. La abuela de ellos me ayudaba. Después crecieron y tuve que empezar a resolver mis cosas los tres. Mi hermano Osvaldo me ayuda muchísimo, por ejemplo los feriados, mi hermano Gustavo, que vive en Córdoba, también siempre está presente. Con el paso del tiempo, se fueron acomodando las cosas. Hoy los feriados no los trabajo, entonces soy feliz estando con ellos, son mis momentos. Igual ellos crecieron acostumbrados a esto, noticieros de noche y medianoche. ¡Viste que cuando comenzás, haces de todo! Y se fueron acomodando y acostumbrando. Me voy a grabar y lo tienen incorporado. Por ejemplo, los días que grabo Sello de Mujer , que son los miércoles, saben que no vuelvo a la siesta.


¿Ya no hay culpas?

No, ya no hay culpas. A pesar de que uno cree que no, después igual los seguís priorizando. Yo priorizo a la familia y a los hijos. Te puede gustar mucho lo que hagas, pero tenés que tratar de acomodarte en los horarios que ellos no te necesitan. Por ahí si duermen a la siesta, tenés que sacrificar tu siesta y trabajar. Los chicos te pasan factura. Y me pasó, por ahí me reprochan y me dicen: “pero si vos trabajabas toda la tarde”, y era cierto.




¿Cómo te llevás con el paso del tiempo? ¿Lo combatís o lo asumís?

No me pasó esto de sentir el cambio marcado de década, tengo amigas que se deprimían. Yo no me doy cuenta. Llega mi cumpleaños y lo vivo divino. Hago ejercicio porque me di cuenta de los beneficios. Hay que tener conducta. Trato de cuidarme: como normal, hago gimnasia tres veces a la semana, una hora (tampoco me mato). Me cuido el pelo, más allá de que esté o no al aire. Hacer el noticiero te implica estar siempre bien, maquillada y arreglada. Pero mas allá de eso me cuido igual. En vacaciones voy a la peluquería, si salgo me maquillo, me cuido la piel. En una de las notas del programa hablamos con mi esteticista de cómo cuidarse antes de que aparezcan las señales. Tengo cuidados que me hacen sentir bien.


¿Y cómo es Mariana en casa, puertas adentro?

Los años también me fueron cambiando, me siento más tranquila. Me siento realizada en mi vida personal. Lo mejor que me paso fue el nacimiento de mis hijos sin lugar a dudas y en lo profesional hice todo lo que hubiese querido hacer dentro de Jujuy. Fuera de Jujuy quizás puedan haber proyectos. Pocas cosas me enojan. Me enoja la mentira, la falta de respeto, esas cosas me molestan y me pueden llegar a sacar de mí. Me siento agradecida con la vida que hice y tengo la familia que soñé. Volvería a hacer lo mismo, pero cambiaria algunos detalles. Estoy contenta y en paz.




KIT PRIVADO DE MARIANA


Ropa: Tucci

Comida: Ñoquis con pollo

Postre: Tarta de frutas

Serie: Elite y La casa de papel

Una obsesión: Sacar los pelos de mis gatos


por Raquel Abraham

Periodista y comunicadora. Amo contar historias propias y ajenas. foto Ollie Wright

 
 
 


Lucy Vilte es gerente del Hostal Posta de Purmamarca, un Ecohotel que marca tendencia en su rubro en el país. Si bien su apellido nos remonta instintivamente al poblado quebradeño, Lucy nació en San Salvador de Jujuy hace 44 años y cursó sus estudios primarios en la Escuela Monteagudo, y secundarios en el Colegio Nacional N° 1 “Teodoro Sánchez de Bustamante”. Su padre sí era oriundo de Purmamarca, y su madre de Salta. Es por eso que Lucy transcurrió su infancia entre la capital jujeña y los Cerros de Siete Colores.

Hoy Lucy es un emblema del turismo sostenible y de conciencia ambiental, intereses que fue perfeccionando y sistematizando principalmente, por un viaje que hizo a Alemania en plena juventud, donde aprendió otro modo de relación entre la sociedad y su entorno. Pero, aunque ella lo supo tiempo después, Lucy se crió en el seno de una familia responsable y ecologista: “Mi padre era un promotor de lo que él quizá no sabía que se llamaba ecología. Él era una persona que separaba los residuos orgánicos, porque decía que los animales tenían que comer eso, mi mamá era una persona que no nos dejaba desperdiciar papel”, rememora. “Lo que yo aprendí en Alemania es la estrategia llevada a una empresa, cómo se llamaban todas esas cosas que había aprendido en casa, a sistematizar un poco, qué era el consumo responsable, qué era la sostenibilidad, el poder del cuidadano y el consumidor”, razona.


Lucy Vilte

Su hablar pausado y suave no coincide con su agitada agenda: viajes dentro y fuera del país para capacitar en emprendimientos sostenibles, conferencias, talleres y activa participación ciudadana para contagiar a cada vez más personas en el cuidado del medio ambiente: “Hay un alerta que nos tiene que movilizar como seres humanos que hace a nuestra supervivencia como especia, el cambio climático y todos los cambios irreversibles que se van a dar, se van a dar en 11 años. Tenemos 11 años para revertir cambios drásticos”, advierte Lucy.

Hoy, consolidada en su rol de emprendedora con responsabilidad social y ambiental, Lucy Vilte nos abre las puertas de su casa, para charlar con sencillez pero con tenacidad que despierta admiración, sobre los pequeños cambios que podemos efectuar en los mundos individuales, y que tarde o temprano, tendrán incidencia a nivel global.


Lucy Vilte

¿Cómo hacés para contagiar la conciencia ambiental en tu micro entorno, para que el hábito verdaderamente prenda en la gente y no se reduzca a buenas intenciones?

Empezar de a poco e ir escalando las acciones, hay que ser coherente. En mi casa hago todo lo que pregono, en una empresa u otros ámbitos. Debemos tener la coherencia de sostener las acciones en cualquier ámbito donde uno se desempeñe. Empezar con pequeñas acciones nos permite ver el cambio a mediano y largo plazo, factible y concreto. Porque si queremos de pronto reciclar todo y separar todo, nos mareamos y nos parece que no es posible y abandonamos rápido, porque el contexto no nos ayuda. Es un trabajo extra, sobre todo en países como los nuestros, ya que no está tan incorporado en las políticas públicas, mucho tiene que ver con el esfuerzo que hagamos nosotros para disponer los residuos de manera responsable. Si nosotros nos amamos a nosotros mismos y amamos nuestra familia y descendencia, realmente tenemos que empezar a actuar.


¿De dónde surgen los cambios iniciales, de la sociedad o de los gobiernos?

Por ahí hay una creencia de que las grandes empresas son las que contaminan, pero estas representan un pequeño porcentaje, un 5% o 10%. El resto de las empresas son pymes, que ese es el motor. Es decir que miles de millones de personas pueden tener un impacto mucho mayor que 5 o 6 empresas grandes. Si nosotros esperamos que un gobierno resuelva todo, es difícil. Por qué no empezamos haciendo lo que nos toca, nuestra pequeña porción de nuestro mundo que esté impecable. Imaginemos que cada uno en su pequeña porción hace lo mejor que puede: esta porción más la otra porción más la otra, empezamos a tener un micro paraíso que después se hace un poco más grande. Esa sería la progresión que yo trato de contagiar, y no querer hacer todo al mismo tiempo, pero sí con pasos seguros firmes, sin abandonar los hábitos saludables.


Lucy Vilte

CONSUMO RESPONSABLE


¿Creés que si no hubieses viajado a Alemania y te hubiese cambiado así la cabeza, hubieses tenido la misma inquietud acerca de la sustentabilidad?

Yo me crié con un padre purmamarqueño, una madre salteña que amaba profundamente Jujuy. Mi padre era un promotor de lo que él quizá no sabía que se llamaba ecología. Estas cosas siempre existieron, el sentido común siempre existió. La ecología siempre existió. Si nos remontamos a los pueblos originarios veremos que tenían una comunión con la tierra y con la pachamama totalmente incorporada a su ser y quehacer diario. Nosotros tendríamos que recuperar un poco la memoria. Lo que yo aprendí en Alemania es la estrategia llevada a una empresa, cómo se llamaban todas esas cosas que había aprendido en casa, a sistematizar un poco, qué era el consumo responsable, qué era la sostenibilidad, el poder del ciudadano y el consumidor. Así como nosotros vemos el peso que tiene un ciudadano a la hora de elegir un candidato, el mismo peso y el mismo valor que tiene un votante, lo tiene un consumidor, para premiar a aquellas empresas que hacen las cosas bien, o para promover a los pequeños emprendedores que están tratando de hacer las cosas conforme a un planeta en llamas y aquellos que no les importa. Como consumidores también tenemos el poder de hacer que las cosas cambien, simplemente comprando unas cosas, eligiendo otras, apostando a alimentos más saludables, más orgánicos.


Hoy muchos productos cuentan cómo fueron hechos.

Sí, no siempre. Nosotros hoy tenemos mucha información, si realmente queremos comprometernos, lo primero que tenemos que hacer es informarnos, concientizarnos, porque sabemos lo que significan hoy los pesticidas en los alimentos. No es solamente un alimento nocivo para nosotros mismos sino que ha incidido de manera negativa en la producción, porque se ha contratado mano de obra infantil, se ha contaminado la tierra, el agua, no es una acto menor la compra. El consumidor puede promover mejores productos y hábitos, y dejar de lado los hábitos que no nos han hecho bien como sociedad. Por ejemplo, hace mucho tiempo se pensó que ser moderno era tener elementos descartables. La industrialización hizo que nosotros podamos producir lo que queramos a todo nivel. Y tuvimos muchos años incorporado el usar y tirar, era fácil, cómodo, socialmente aceptado. Hoy nos damos cuenta que eso nos ha sumido en el caos como seres humanos, porque no reflexionamos a la hora de comprar, cuánto nos va a durar, cómo lo voy a disponer, si me compro ropa, cómo la voy a usar. No se trata de si tengo plata para comprarla o no, porque tener el dinero para comprar lo que sea, no nos habilita a destruir nuestro planeta e ir en contra de nosotros mismos.


El consumismo nos va llevando a querer tener todo, pero es como una felicidad efímera y descartable, y no se piensa a largo plazo…

Todo es descartable. Entonces hoy tenemos islas de basura, tenemos basurales colapsados, tenemos toda una cuestión que nosotros contribuimos día a día. Si nosotros tuviésemos que quedarnos con la basura dentro de nuestra casa, reflexionaríamos mucho antes de comprar algo, porque no querríamos ir acumulando. Esa debe ser la imagen más grafica que nos tenemos que poner para actuar de manera más sensata.



Lucy Vilte

¿Qué podemos decirle a la gente, por dónde empiezo, cual es el primer pasito para meternos en este mundo más sustentable que todos queremos, para alguien que esta analfabeto en el tema?

Todos somos semi analfabetos. Las decisiones y los hábitos saludables son gratis, punto principal, porque la gente cree que tiene que hacer una inversión. Cerrar la canilla cuando nos lavamos los dientes tiene un impacto en el consumo de agua impresionante, quizá no en la factura de agua, pero sí en los miles y millones de litros que desperdiciamos; apagar la luz cuando no la usamos, reflexionar si nuestro celular a los tres meses ya tiene que ser cambiado, reflexionar en cada compra. Podemos plantar un árbol, que es tan necesario para un mundo deforestado. Son pequeñas acciones que van contribuyendo a que tengamos un mundo más saludable. Y ver las estrategias que podemos hacer con nuestra basura, juntar tapitas, ahora tenemos un grupo de carroceros a los cuales contribuimos con los materiales reciclables para la carroza. Ir viendo quién necesita las botellas de plástico, de vidrio, ir investigando. Con estas pequeñas decisiones vamos minimizando el desperdicio, haciéndonos más consientes y queriéndonos más.


¿En qué etapa de tu vida sentís que te encontrás hoy parada?

Yo siempre me encuentro parada en un permanente aprendizaje. El día que uno deja de aprender, deja de sentirse pleno. No es un estado estanco sentirse pleno, sino un estado de permanente cambio y aprendizaje. Entonces yo siempre estoy viendo qué hay de nuevo, cómo podemos innovar, cómo podemos hacer las cosas mejores en todo sentido, sobre todo en este camino que yo elegí que es la sostenibilidad y que tiene que ver con la vida en sí misma. La sostenibilidad es el bienestar que tenemos que tener como planeta y entorno porque estamos acá. Vivimos en un planeta y una región y una casa y en un barrio, que tiene que estar en las mejores condiciones. La sostenibilidad tiene que ver con la comunidad, con las personas, como dice el fundador de Avina, (el empresario suizo Stephan Schmidheiny), no hay empresas exitosas en sociedades fracasadas, asimismo yo pienso que no se puede ser feliz entre infelices. La sostenibilidad tiene que ver con cómo podemos hacer nosotros las cosas, cuáles son nuestros talentos. De nada sirve saber mucho si uno no comparte.

"El día que uno deja de aprender, deja de sentirse pleno"


Lucy Vilte

KIT PRIVADO DE LUCY


Ropa: Cómoda y sport. Plato: Pastas en todas su versiones Vino: Tinto de Bodega Lagarde Serie: Las chicas del cable, Grey's Anatomy.



Fotos: Ollie Wright

 
 
 

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