
Una noche de celebración, entusiasmo y comunidad tuvo lugar en San Salvador de Jujuy con la elección de María Victoria Zamar, del Colegio Santa Bárbara, como Representante de los Estudiantes Capitalinos 2025. Fue en el marco de la 74ª Fiesta Nacional de los Estudiantes, donde más de 3.000 personas se reunieron para vivir una velada cargada de música, creatividad y compañerismo.
Una ceremonia con color y significado
El evento convocó a 59 candidatas de colegios de toda la ciudad, que compitieron no solo por un título, sino por ser portavoces de sus pares durante todo el año. Hubo desfiles grupales, presentaciones individuales, performances en vivo y una puesta en escena con tecnología, música y emoción. También, las participantes abordaron temas actuales, como el bullying, y mostraron proyectos audiovisuales propios, sumando contenido y reflexión a la celebración.
Más allá del glamour: valores y aprendizaje
Elegir una representante no es solo una tradición festiva: implica responsabilidad, solidaridad y trabajo en equipo. Las aspirantes se preparan no solo para desfilar, sino para vivir una experiencia formativa, atravesada por desafíos como la creatividad, la expresión personal, y la capacidad de representar a otros. También se destacó el esfuerzo compartido: compañerismo entre las candidatas, apoyo de profesores y familias, y el sentido de pertenencia a una comunidad estudiantil activa.
Un reconocimiento colectivo
María Victoria Zamar fue elegida como Representante, pero las distinciones no terminaron ahí: también se dió lugar a distinciones especiales como Primera Princesa, Segunda Princesa, así como títulos como Miss Simpatía y Miss Elegancia, entre otros. Cada reconocimiento ratifica la diversidad de talentos, sensibilidades y estilos que conviven en el estudiantado.
Lo que deja la elección
Este tipo de elección marca el inicio de la Fiesta Nacional de los Estudiantes, de los desfiles de carrozas y de una semana donde los jóvenes toman el centro de escena cultural jujeño. Además, fortalece la idea de que los espacios estudiantiles pueden ser lugares de construcción, reflexión y creatividad. Que la juventud tiene voz, presencia y merece reconocerse como protagonista.
Imagen: Diario Somos Jujuy

En una jornada que quedará grabada en la historia local, Santo Domingo, en la Rinconada, presentó dos espacios que van más allá de lo material: un hotel comunitario y un Centro de Interpretación Arqueológica. Son apuestas concretas para cuidar la identidad ancestral, impulsar el turismo cultural y fortalecer la vida comunitaria en la Puna jujeña.
Dos nuevos puntos de encuentro con el pasado
El hotel comunitario abre sus puertas como un espacio para alojar visitantes que buscan algo más que hospedaje: venir, quedarse, y vivir el lugar. No solo para quienes llegan desde afuera, sino también como refugio para quienes regresan, quienes viajan desde otros pueblos, para las familias, para quienes quieren reconectarse.
Paralelamente, el Centro de Interpretación Arqueológica desempeñará un papel clave en preservar piezas, relatos, saberes ancestrales. Será un lugar para que arqueólogas/os, turistas y miembros de la comunidad puedan conocer y homenajean el valor material e intangible del pasado, narrado desde quienes lo viven.
Un proyecto comunitario con alma
Lo más potente de esta iniciativa no está solo en sus infraestructuras, sino en cómo fue gestada: con participación directa de la comunidad local, con colaboración técnica y financiera, y con la convicción de que lo cultural es parte del desarrollo. Es un ejemplo de cómo el patrimonio no se conserva desde afuera, sino cuando lo sienten arraigado quienes lo portan.
Durante la inauguración, hubo feria de artesanos, desayuno comunitario, celebraciones que mezclaron lo cotidiano y lo simbólico. No fue solo levantar muros, sino recuperar voces, estimular sentidos, generar pertenencia.
Turismo con sentido, sostenibilidad territorial
Estos espacios se suman al Corredor Ecoturístico Altoandino, un entramado regional que busca mostrar lo auténtico: paisaje, cultura, naturaleza. Con ellos, Santo Domingo suma una oferta que combina hospedaje, formación, investigación arqueológica y experiencia cultural.
Además, se piensa en el mediano y largo plazo: estas obras pueden traer trabajo local, oportunidades para saberes ancestrales, y un turismo que no avanza a costa del patrimonio, sino que lo respeta, lo difunde y lo integra.
- Raquel Abraham

| Editorial |

¡Bienvenido Agosto! Un mes especial para quienes vivimos en las regiones andinas. En Jujuy el 1 de agosto celebramos el Día de la Pachamama, una tradición heredada de las culturas originarias que fue transmitida de generación en generación.
Se trata de la ceremonia de agradecimiento a la Madre Tierra por los frutos obtenidos, y como reciprocidad y gratitud, le devolvemos los alimentos cosechados, en un sentido ritual que simboliza el darle de comer a la Pachamama
Es por lo que este mes, desde Revista CHE, decidimos hablar de los rituales cotidianos. Aquellas pequeñas ceremonias que reproducimos en el seno familiar, o en un grupo de amigos o junto a personas con quienes compartimos un valor especial, sagrado para cada uno.
Un ritual es la repetición de ciertos actos que representan un mito, que solo puede reproducirse y reafirmarse, a través del ritual. Por ejemplo, cuando alguien cumple años, lo agasajamos, le damos un regalo, le cantamos el “Feliz cumpleaños” alrededor de una torta con velitas, y luego el agasajado sopla las velas, no sin antes pedir tres deseos. Este es un ritual simple, que simboliza la celebración de la vida, el agradecimiento por cumplir un año más. A la vez este ritual tiene elementos esotéricos si se quiere, en el sentido de entregarle el poder a las velas que soplamos, de concretar nuestros deseos.
Lo cierto es que los rituales nos hacen más conscientes y sacralizan nuestra existencia, al darles toda nuestra atención, intención y amor a pequeños actos cotidianos.
La idea entonces de este mes es agradecer y valorar, la cantidad de bendiciones que recibimos a diario, desde el sol que nos roza la piel con su energía vital, el café de la mañana que nos ayuda a despabilarnos, las caminatas a la siesta que nos conectan con nuestra esencia…Son muchas las formas que cobra la magia de la vida, y con nuestros rituales cotidianos, la hacemos presente y le damos una dimensión de sobrenatural.
¿Tenés algún ritual que practiques sola, o acompañada tal vez por hermanas, hijas, amigas, madres y abuelas? Si es así te darás cuenta que lo simple se vuelve mágico.
por Raquel Abraham
Periodista y comunicadora.
"Amo contar historias inspiradoras".

