- Maru Basualdo

| MUNDO INTERIOR |
“Un nuevo comienzo para re-nacer; una oportunidad para re-conectar con nuestra esencia”.
Mark Twain afirmaba que: “los dos días más importantes de la vida de una persona son el día que naces y el día que descubres por qué has nacido.”

El día que nacemos parecería que venimos a esta vida como una hoja en blanco; y a medida que pasan los años la vamos llenando de información, de creencias, de estilos, espacios, formas, elecciones, lugares, personas, y mucho más.
Pero ¿es así o en realidad venimos con alguna información de “fábrica”? ¿lo pensaste alguna vez? ¿qué opinás?
Ahora bien, me quedo reflexionando con estas preguntas.
¿Qué significan…? Esos gustos especiales, esos rasgos únicos de tu cuerpo (un lunar, una mancha de nacimiento, las huellas), esa personalidad especial que aparece incluso ya desde bebés, que duermen mucho o poco, que son más o menos curiosos / rebeldes / alegres / divertidos / desafiantes o complacientes.
¿Y qué hay detrás de esos talentos especiales? Esa voz única para cantar, la capacidad de crear cuentos, canciones, bailar, escribir, hacer números, eso que sale fácil y no sabemos de dónde viene.
Es que hay “cosas” que están dentro nuestro, que aparecen sin que las busquemos ni hagamos nada para tenerlas. ¿Qué será? Algunos pueden llamarlo Alma, otros genética, algunos dirán que es obra del creador (de su Dios), del universo, karma/dharma, o la disposición de los planetas el día de tu nacimiento (carta natal).
Sin embargo, más allá de la fuente, de la causa, no podemos negar el hecho que todos tenemos algunas cuestiones que nos hacen únicos, y que sin ningún esfuerzo ni nada para conseguirlos están presentes y se despliegan sin elección consciente incluso.
Y un día me di cuenta que toda esa “info” que nos hace únicos, se va tapando capa tras capa, en intentos de SER lo que tenemos que ser para encajar en la sociedad.
“Voy a decir o hacer algo porque queda bien y así me van a querer”
“Me voy a vestir de una determinada forma para que me acepten”
“Mejor no digo tanto lo que siento o pienso porque cuando lo he hecho no me fue bien, me sentí excluida, agredida o juzgada”
(seguro podríamos agregar muchas creencias más a esta lista)
Y sí. Nos llenamos de creencias, de mandatos, perseguimos los “deber ser”, buscamos encajar para estar seguras, para pertenecer y para sentirnos parte de “la manada”.
Te propongo correrte por un momento de la mente dual, y juzgar esto como bueno o malo. Sin juzgarlo de este modo, la realidad es que es parte de nuestro instinto de supervivencia, de nuestra esencia como seres humanos. Somos seres sociales y necesitamos pertenecer, nos hace bien y es necesario incluso para vivir con mayor bienestar, amor y felicidad.
Ahora bien, los años van pasando, la vida nos va enseñando, nos va mostrando, que hay más. Tal vez aparezca disfrazado de una insatisfacción o algo incómodo, un hecho trágico, enfrentarnos a hechos que nos acercan a la finitud de la vida y que nos hacen revisar todas estas cuestiones.
Y estos eventos, situaciones, momentos, experiencias, nos muestran (a veces sin anestesia) que la vida es más bien incierta, incontrolable. Y así un día “cae la ficha”.
Te das cuenta que te olvidaste de vos, de escucharte, de conectarte, de entenderte.
Y un día te cansas de encajar en ciertos lugares o con ciertas personas.
Y ese día te decís “Basta para mí, basta para todos. Esta vida merece ser disfrutada y merezco amarme, respetarme, cuidarme.”
Y ahí empieza para mí, el camino de renacer, ese nuevo comienzo, para volver a la fuente, a la esencia, con esa “info de fábrica” que abandonaste por encajar.
¡Spoiler Alert! Puede doler eh, porque muchas veces para que algo nuevo nazca, muy probablemente algo “tenga que morir”.
Pero qué lindo también ese renacer.
Ahora vuelve a nacer la que está y estuvo siempre, aunque ya no es la misma que el día que nació. Ahora es todas ellas integradas. Evolucionada, habiendo atravesado el aprendizaje necesario y perfecto.
Y ahora sí, estás preparada para renacer con todo el impulso para ser quien verdaderamente sos, completa, suficiente, así tal cual sos.
No nos falta nada para SER, cada una de nosotras es única.
¡Qué lindo cuando nos damos cuenta de que de este modo pasamos a ocupar nuestro lugar único en la tierra y en la historia!
Este mes de la primavera, es un mes de renacimiento, un mes en el que la naturaleza nos muestra que es posible desarmarse, desnudarse, despojarse de todo, y renacer con las más bellas flores. Y que nos enseña que la vida se trata de procesos, ciclos de vida y muerte constante.
Y también nos invita a darnos cuenta, que las oportunidades son cíclicas también. En cada ciclo se puede renacer. ¿No pudiste ahora? ¿No salió? Lo podés volver a intentar en la “próxima primavera”.
Causalmente para que crezcan las flores más lindas fue necesario que antes el árbol se vacíe, se desnude, deje morir todo, para que renazca con toda su fuerza, con los colores y flores más lindas.
Te invito hoy, junto con la previa de la primavera a pensar:
¿Qué podrías dejar morir o soltar para que nazca lo nuevo?
¿Qué espacio te gustaría dejar en tu vida, para renacer y conectarte con tu esencia única?
¿Qué esencia, qué cosa que te hace única querés hacer renacer?
Es hoy, si estás leyendo esta nota, tal vez sea el impulso que necesitabas para empezar a soltar y prepararte para tu renacer ♥️ tu recordar, tu reconectar.
Por Maru Basualdo
Coach de Confianza
Instagram: @soymaru.ar
- Revista CHE


La gastronomía jujeña pisó fuerte en Caminos y Sabores, la feria donde lo rico, lo nuestro y lo auténtico se celebran con todo. En pleno corazón de La Rural, Jujuy desplegó una propuesta que mezcló tradición, identidad y mucha pero mucha onda norteña.
Desde quesos de cabra, papas andinas y charqui hasta dulces artesanales y artesanías de las que te dan ganas de llevarte todo, el stand jujeño fue parada obligada para miles de visitantes que se acercaron a conocer —y saborear— un pedacito del norte argentino.
Todo esto fue parte del programa GustAR, que busca impulsar el turismo gastronómico como motor de desarrollo local.
Una de las grandes protagonistas fue Anita Ponce, chef de Tilcara y embajadora del sabor jujeño, que brilló en dos clases de cocina. En la cocina Hudson, se juntó con el chef neuquino Nahuel Sepúlveda y prepararon un platazo con ingredientes bien nuestros: kiwicha, papas del altiplano, queso de cabra y charqui. “Es una alegría enorme poder mostrar lo que nos da la tierra y cómo eso se transforma en cocina con identidad”, dijo Anita, feliz.
Pero eso no fue todo. También dio una clase íntima en el aula-taller del INET, donde enseñó cómo se hacen, de verdad, los tamales jujeños. Entre masa, chala y recuerdos, dejó en claro que este plato es mucho más que comida: es historia, es memoria viva. “Armar un tamal es como tejer lo que nos contaron nuestros abuelos”, soltó con emoción.
Y como buena tilcareña, Anita aprovechó cada espacio para hablar de su tierra: el tren solar, las noches de estrellas, la cultura viva de un pueblo que respira historia y futuro. “Tilcara es mucho más que postales. Es comunidad, es proyecto, es raíz”, cerró.
Caminos y Sabores reunió a más de 450 expositores y fue una verdadera fiesta de sabores, clases de cocina, degustaciones y productos de todo el país. Y ahí estuvo Jujuy, dejando en claro que cuando se trata de identidad, sabor y cultura, el norte tiene mucho para contar.

| Actualidad |
El silencio de la Quebrada, el sol de invierno cayendo sobre los cerros de colores, y la calidez de la comunidad jujeña fueron el escenario elegido por Wanda Nara para una escapada familiar inesperada, lejos del ruido de las grandes capitales y de las cámaras del espectáculo. Esta vez, la empresaria e influencer apostó por lo esencial: naturaleza, tranquilidad y conexión.
Acompañada por sus hijas, Wanda aterrizó en Jujuy en avión privado y se trasladó directamente a Purmamarca, uno de los pueblos más emblemáticos del norte argentino. Su presencia no pasó desapercibida: con un look relajado y una actitud cercana, saludó a quienes la reconocieron, se sacó fotos con vecinas y compartió escenas del viaje en sus redes.

Lujo verdadero: el que no necesita brillar
En lugar de shopping y luces, la postal fue otra: cerros rojizos al atardecer, un picnic sobre un mantel a cuadros, y platos regionales compartidos en familia. La estrella mostró otra cara, menos conocida, más auténtica. En sus stories se la vio recorrer caminos de tierra, descansar en una casa con vista panorámica, y disfrutar de un jacuzzi al aire libre al amanecer.
Agradeció públicamente la calidez con la que fue recibida en Jujuy y compartió su asombro por los paisajes. Pero más allá del contenido para redes, lo que dejó su paso fue una señal clara: el verdadero lujo hoy es estar en contacto con la tierra, con los afectos, con lo real.

Un destino que emociona
La elección de Wanda no fue menor. Su visita puso nuevamente en el centro de escena a Purmamarca, Patrimonio de la Humanidad y joya de la Quebrada de Humahuaca. Este tipo de escapadas visibilizan el potencial turístico de Jujuy, no desde el espectáculo, sino desde la experiencia transformadora que ofrece su territorio.
Porque más allá de lo mediático, hay algo profundamente humano en volver al origen, al silencio, al color del adobe, al viento entre los cardones. Y eso, parece, también seduce a quienes están acostumbrados a vivir rodeados de lujos.

