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El Centro Cultural Jorge Accame celebró su 12° aniversario a puro arte comunitario

Foto del escritor: Revista CHE
Revista CHE
hace 2 minutos
2 min de lectura

Con talleres que van desde el folklore y el tango hasta acrobacias en tela y hip hop, este entrañable espacio de San Salvador festejó doce años de historia consolidándose como un verdadero hogar para la creatividad, el encuentro y la contención de todas las generaciones.


¿Qué es lo que convierte a un edificio en un verdadero corazón barrial? No son solo sus paredes ni su cartel en la puerta: es la vida que late adentro cuando la música empieza a sonar, los telares se ponen en marcha y los pasos de baile unen a grandes y chicos. En el barrio 12 de Octubre, el Centro Cultural Municipal “Jorge Accame” cumplió doce años de historia, y lo celebró como mejor sabe hacerlo: abriendo sus puertas de par en par para que la comunidad comparta y disfrute todo lo sembrado a lo largo del año.


La jornada conmemorativa fue una verdadera fiesta de integración que reunió a vecinos, talleristas, profesores y autoridades de la ciudad. El festejo demostró la vitalidad de un espacio que no deja de reinventarse y sumar propuestas. Desde demostraciones de acrobacia en tela y las rimas frescas de un nuevo taller de hip hop, hasta los tradicionales ballets folklóricos que unen en un mismo escenario a niños desde los 6 años con adultos mayores, cada rincón reflejó la diversidad artística que convive bajo el mismo techo.


Uno de los momentos más esperados y sentidos de la celebración fue la infaltable “Milonga de la Cami”, un clásico libre y gratuito que ya forma parte del ADN del centro cultural y convoca a los amantes del 2x4. Coronada luego por una peña folklórica pensada para toda la familia, la tarde-noche dejó en claro que el arte popular no entiende de edades ni distancias: cuando hay un espacio que cobija, la danza se vuelve el mejor puente para derribar barreras y generar amistad.


Detrás de cada presentación que arrancó aplausos hay un trabajo cotidiano silencioso de docentes y coordinadores que apuestan por la descentralización de la cultura. El “Jorge Accame” no es únicamente un lugar para aprender una disciplina técnica; es un refugio de contención social y salud emocional, un punto de encuentro donde quienes hacen pintura sobre tela comparten un mate con quienes bailan tango, tejiendo lazos humanos que transforman la realidad del barrio.


Desde Revista CHE celebramos estos doce años de siembra comunitaria e identidad viva. En tiempos donde todo parece suceder detrás de pantallas frías, contar con espacios públicos que laten con folklore, tela, hip hop y tango nos recuerda que el bienestar no es un concepto abstracto: se construye compartiendo, creando y habitando la cultura juntos.

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