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La magia de la Navidad se sintió con fuerza en la Plaza Las Batallas, donde miles de jujeños se acercaron a vivir una jornada que combinó música, danza y solidaridad. La Navidad Solidaria volvió a convertirse en un espacio de encuentro para familias, artistas y vecinos, celebrando la cercanía y los valores compartidos que caracterizan esta época del año.


Desde la tarde, la plaza se llenó de risas, abrazos y gestos de generosidad. La propuesta integró espectáculos de música y danza, con artistas locales que hicieron vibrar el espacio con repertorios navideños y piezas tradicionales, invitando al público a participar, cantar y bailar. La programación estuvo pensada para todas las edades, promoviendo el disfrute colectivo y el sentimiento de pertenencia al barrio y a la ciudad.


Uno de los ejes de la jornada fue la solidaridad, entendida como una forma de estar presente con quienes más lo necesitan. Las actividades artísticas se combinaron con iniciativas de apoyo comunitario, creando un ambiente en el que la celebración y la ayuda mutua se potenciaron. Fue una oportunidad para encontrarse, compartir historias y renovar esperanzas hacia el futuro.


La Navidad Solidaria también fue un espacio de reconocimiento para los hacedores culturales locales. Grupos de danza, músicos y jóvenes talentos subieron al escenario para mostrar su trabajo, mientras el público acompañaba con entusiasmo. En cada presentación se percibió el esfuerzo colectivo y el valor de sostener la cultura desde lo local, con creatividad y compromiso.


Esa noche, Plaza Las Batallas no fue solo un escenario navideño: fue un lugar de comunidad. Música, danza y solidaridad se fusionaron para reafirmar que las tradiciones se sostienen en el compartir, en la cercanía entre vecinos y en la decisión de celebrarnos juntos, con alegría y generosidad. La Navidad volverá, como cada año, pero este encuentro quedó en el corazón de quienes participaron, recordándonos que el espíritu de estas fechas no está en lo material, sino en lo que construimos juntos.


 
 
 

En una emotiva jornada reciente, diversos colectivos artísticos de la provincia fueron homenajeados por su aporte a la cultura musical jujeña. Entre ellos fueron reconocidos músicos, agrupaciones emergentes, productoras de arte, espacios de difusión cultural y proyectos comunitarios que, con su trabajo cotidiano, reavivan la identidad sonora del norte.


La entrega incluyó declaraciones de interés municipal para varias de estas agrupaciones: se valoró el esfuerzo de quienes vienen sosteniendo una escena musical muchas veces ajena a los grandes medios, así como de quienes desde lo barrial o desde lo independiente promueven el encuentro, el aprendizaje y la expresión colectiva. La decisión remarca que la cultura popular es patrimonio vivo, digno de ser celebrado y cuidado.


Durante el acto, parte de los homenajeados compartieron su voz y su canto: hubo música en vivo, una muestra de lo que representan sus trayectorias y su compromiso por mantener vigentes tradiciones, fusiones y repertorios que resignifican lo propio, sin perder de vista la apertura a lo nuevo. Fue una demostración clara de que, en Jujuy, la cultura se hace con manos, voces y comunidad.


Para muchos de los reconocidos ese gesto significó algo más que un diploma: implicó visibilización, respaldo institucional y el rescate de luchas y caminos que muchas veces se transitan desde la resistencia. Para la sociedad, el acto representa una reafirmación de identidad: poner en valor lo local, lo auténtico, lo que nace del espíritu colectivo y la memoria compartida.


Este homenaje celebra más que nombres: celebra historias, herencias, aprendizajes y esperanza. En tiempos donde lo global abunda, reconocer lo propio —las músicas de barrio, los ensambles emergentes, las voces silenciadas por la indiferencia— suena como un llamado urgente: la cultura jujeña sigue viva, y sus hacedores merecen espacio, respeto y gratitud.

 
 
 

El cierre de la Semana Global del Emprendimiento encontró a más de 300 emprendedores jujeños reunidos en el Centro Cultural Éxodo Jujeño —un espacio que se transformó en punto de encuentro, inspiración y posibilidades para quienes sueñan en grande.


La jornada fue un cruce de historias, proyectos y ganas de crecer. Emprendedoras y emprendedores de distintos rubros compartieron experiencias personales, reflexiones sobre los desafíos, y, sobre todo, expectativas de lo que puede venir. Fueron varias horas de charlas, intercambio, conexión con referentes del sector y apertura de redes de colaboración que prometen acompañar ideas aún en sus comienzos.


Un ecosistema que se mueve

“Jujuy Emprende” no es solo un evento: es parte de una estrategia colectiva para fortalecer la cultura emprendedora en la provincia. Con el respaldo de instituciones públicas, cámaras empresariales, organizaciones de innovación y del mundo educativo, la iniciativa busca transformar ideas en proyectos reales. Se ofrecieron capacitaciones, espacios de diálogo, mentorías, y oportunidades concretas para quienes están en etapa de arrancar o consolidar su emprendimiento.


Para muchas personas, haber participado significó algo más que asistir a un encuentro: fue descubrir que no están solos. Que hay comunidad. Que compartir sueños, obstáculos y aprendizajes puede generar alianzas, abrir puertas y sostener procesos.


Inspiración, colaboración y proyección

Un segmento destacado de la jornada estuvo dedicado a relatos de trayectoria: emprendedoras y emprendedores con años de experiencia contaron sus comienzos, errores, aciertos, y cómo lograron mantenerse. Esa honestidad, esa vulnerabilidad fue un disparador para quienes están comenzando: mostró que el camino del emprendimiento no es lineal, pero sí posible. Que con creatividad, constancia y colaboración, las ideas pueden transformarse.


Pero “Jujuy Emprende 2025” también fue celebración: del ingenio jujeño, del valor de emprender con raíces locales, de proponer desde el orgullo de lo propio. Fue un recordatorio de que cada proyecto, por pequeño que parezca, tiene el potencial de dejar huella.


Más allá de un día: sembrar futuro

El cierre del evento no significa el final. Para muchos fue el comienzo de algo nuevo: alianzas, proyectos en marcha, ideas que buscarán concretarse. Más allá de los stands, más allá del ruido de charla y café, lo que queda es una estructura: una red de emprendedores, mentores, instituciones y compromiso. Una red viva.


Este tipo de iniciativas demuestran que soñar con futuro y llevar adelante un emprendimiento no es una travesía solitaria. Que en Jujuy hay manos, cabezas, ganas y comunidad para poner en marcha proyectos con propósito, corazón y esperanza.


 
 
 

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