- Raquel Abraham

La vidente, médium y terapeuta holística llega al norte con una charla en Jujuy y un seminario en Salta para compartir herramientas de sanación y trabajo energético.

Maru Amor hace honor a su nombre (sí, realmente se llama Amor): es una caricia de alegría y ternura en su forma de vincularse con los demás. Pero también se percibe una personalidad curtida, la marca de quien las ha vivido. Y su historia, sin dudas, impacta: por lo profunda, lo inverosímil, lo conmovedora y lo extraordinaria.
Hace más de seis años convirtió su don en su trabajo. Pero el camino hasta animarse a aceptar y habitar eso que durante mucho tiempo le generó miedo y dolor no fue fácil: fue largo, duro, y aprendido a la fuerza. Una experiencia cercana a la muerte la hizo “volver” a este plano de otra manera, a darle sentido a todo lo que percibía, a sanarse primero y, después, a animarse a compartir sus dones con quienes estén dispuestos a recibirlos.
Maru Amor es médium y vidente (aunque insiste en que todos lo somos), es actriz, speaker y —como ella misma dice con orgullo— un poco “bruja”. Conversamos con ella sobre su historia, sus luchas y, finalmente, la luz que encontró al animarse a vivir en coherencia con quien es.
Sabemos que tuviste en tu vida experiencias muy fuertes, cercanas a la muerte. ¿Cómo influyó tu historia en lo que hacés hoy?
En realidad todos somos videntes y todos somos médium, todos nacemos con este don. Algunos lo traemos innatamente mucho más desarrollado. ¿Qué significa innatamente? Que ya nacemos con esto, como hay nenes que por ahí los ves tocando el piano a los tres años y decís “qué locura”, lo traen de otra vida.
¿Cuándo te das cuenta que podías percibir otras energías, otras presencias?
Yo de chiquita tenía el don bastante desarrollado, y me daba miedo. Después, de adolescente, literal miedo, porque se me movían las cosas, sentía. A los 15 años predije la muerte de mis primas, ese fue como el primer shock para mí. Y siempre tuve como algo especial. Mi mamá se sentía mal y yo le ponía las manos intuitivamente en la panza y se le pasaba. A partir de los nueve años empezaron a hacerme estudios, tengo recuerdos de que me ponían cositas en la cabeza. Ya de más grande, había tenido a mi hijo, y sí fui al psiquiatra. Eran voces en la cabeza, que no lograba identificarlas, que no las podía discernir. De hecho, a los 19 años fue la primera vez que vi el aura de una persona en un trabajo, y salí corriendo, llorando.
¿Y tu familia cómo vivía lo que te pasaba?
Yo no vengo de una familia "muy normal". Mi papá siempre curó el empacho. Si bien era empresario, hacía eso fuera del trabajo. La gente llegaba a él a través del boca en boca
¿Y cómo fue tu búsqueda con toda es información que te llegaba?
Yo de chica empecé en una búsqueda. Nací católica, mi familia es toda católica. A los 12 años iba a los templos. Después estuve dos años en el judaísmo, me hice pasar por judía. Fui buscando en la religión una respuesta.
A los 12 años me hice amiga de una chica de la morgue del hospital de mi barrio. Me dejaban pasar y yo jugaba a pasarle la mano a los cuerpos y mi amiga miraba en el acta a ver si yo adivinaba el nombre. Para mí era un juego, yo decía que quería ser médica forense, Ya había algo con todo eso.

El momento que cambió todo
Se que hubo un quiebre en tu vida, un punto de inflexión que te hizo ver todo con un nuevo sentido. ¿Nos contas de tu experiencia internada?
A mis 32 años me dio un cálculo renal y una bacteria intrahospitalaria. No le pegaban a la medicación. Estuve 15 días internada. No sabían qué era. Yo estaba toda inflada, parecía embarazada de cinco meses. Era líquido que había generado mi cuerpo en defensa a esa bacteria en la vejiga. Esto generó un paro cardíaco de minutos.
¿Qué recordás de ese momento?
Yo estuve del otro lado. Nosotros tenemos diferentes etapas, no es que directamente te vas por un túnel. Yo estaba en un campo, muy lindo, con flores, se sentía el aroma a rosas, rosas, rosas. Y es una paz absoluta. Acá ni el Buda más grande, ni la meditación, te hace alcanzar esa paz. Yo no quería volver.
Mi mamá gritaba y cuando dijo “hija volvé por Fran”, que es mi hijo, ahí volví. Después estuve casi dos días sin abrir los ojos, pero mi corazón empezó a latir muy lento. Yo sé lo que es que te duela el corazón, porque era una piña… tardaba… otra piña.
¿Qué pasó después de esa experiencia?
Cuando salí ya no lo podía evitar. Primero la respuesta me la busqué para mí, porque necesitaba entender qué pasó. ¿Qué es lo espiritual? ¿Qué son las constelaciones? ¿Qué son los registros? Yo fui primero para mí, para sanar yo.

Aprender a canalizar lo que llega
¿Cómo es hoy convivir con esa mediunidad?
Antes era un bullicio constantemente en mi cabeza, de no entender qué me hablaban. Hoy ya me dedico a esto, entonces, por así decirlo, me dejan tranquila.
Primero la información pasa por la cabeza, luego por el corazón y sale por la boca. Pero si no sabés lo que está pasando, queda en la cabeza, y queda con dolores. Cuando lo sacás afuera, de algún modo, eso se va.
¿Cómo empezaste a formarte?
Empecé a estudiar. Siempre digo que es como una facultad, sabés cuándo empieza pero no cuándo termina. Vas aprendiendo, y es como todo en la vida, te quedás con lo que más te resuena. Todos somos videntes, todos somos médium. Siempre recomiendo empezar con Reiki porque te ayuda a protegerte y a limpiarte.
¿Te costó dedicarte a esto, el saber que en la sociedad puede haber prejuicios o resistencias?
Yo nunca me enfoqué en los otros, sino en mí. Lo más difícil fue aceptar yo que tenía este don. Ya no me podía hacer la boluda, no lo podía negar.
Trabajaba con mi papá y eso fue lo que más me costó, dejar la empresa, dejar mi zona de confort. Tuve casi nueve meses dos trabajos: uno en el que cobraba y otro en el que no. Primero cobraba con chocolates, después con regalos… hasta que un día dije “chau”, emprendo.
Hoy ayudás a muchas personas. ¿Sentís que tenes un poder, como el ser "dueña de la verdad"?
En algún punto sí, soy dueña de la verdad, pero de la verdad de tu vida. Yo no cuento futurología. Cuando alguien se para adelante tuyo y te cuenta sobre tu vida, es la verdad porque vos la viviste.
Yo lo que hago es abrir campos energéticos, un campo mórfico o cuántico. Se abre y se cierra. Se desbloquean karmas, patrones familiares, para crecer y evolucionar.
El tema no es a dónde vas a llegar, sino cómo llegás . No es lo mismo llegar con una mochila pesada que llegar liviano.

Herramientas para la vida cotidiana
Contanos sobre tu visita al norte argentino ¿Cómo será la charla en Jujuy y el seminario en Salta?
Yo amo Salta. Siempre digo que mi final de vida va a ser ahí. Formé mi familia del corazón allá. Hace varios años que atiendo en Salta, empecé a hacer comunidad. El año pasado di mi primer seminario y a partir de eso surgió Jujuy.
La charla en Jujuy va a enseñar muchas de las técnicas del nivel 1 del seminario.
Van a aprender lo básico del manejo de las energías: cómo se sienten, cómo evitarlas, cómo pasan en el cuerpo. Porque todos sentimos la energía. Mucha gente viene diciendo “no creo en nada” y se van diciendo “guau, hay algo más”
¿Y el seminario en Salta?
El seminario es más profundo. Voy a trabajar desde lo sutil y brindar herramientas energéticas. En Salta hay constelaciones en vivo.
¿Qué te gustaría que se lleve la gente?
Se trata de aprender a manejar y entender las energías energías. Todo esto es por vibración: si tenés que estar, vas a estar, si es tu momento.
Quienes deseen acercarse a esta propuesta podrán participar de una charla abierta en Jujuy, el jueves 23 de abril a las 18 horas en el Teatro Mitre, con entrada libre y gratuita. La experiencia continuará en Salta el viernes 24 de abril, de 19 a 22 horas, en los Salones UTHGRA (Mitre 966), con un seminario más profundo para quienes quieran seguir explorando este camino. Las entradas para el encuentro en Salta se adquieren de manera online aquí.
por Raquel Abraham
Periodista y comunicadora. Amo contar historias propias y ajenas.

En un contexto donde cada vez más personas buscan reconectar con su bienestar emocional y espiritual, propuestas como las de Maru Amor invitan a detenerse, escuchar y abrir nuevos caminos de autoconocimiento. A través de sus encuentros, la facilitadora propone una mirada integral sobre el manejo de la energía en las personas, combinando herramientas prácticas con experiencias vivenciales.
Bajo el nombre “Sanando con Maru Amor”, Maru (médium, vidente y terapeuta holística) llegará a Jujuy con una charla abierta que tendrá lugar el jueves 23 de abril a las 18 horas en el Teatro Mitre. El encuentro será una oportunidad para introducirse en el universo del trabajo energético, abordando conceptos clave sobre cómo influyen las energías en nuestra vida cotidiana y de qué manera podemos aprender a gestionarlas.
Durante la jornada, además, se realizarán constelaciones en vivo, una dinámica que permite observar y comprender vínculos, emociones y patrones que muchas veces operan de forma inconsciente. La propuesta apunta a brindar nuevas herramientas que favorezcan procesos de sanación personal, desde una perspectiva accesible y cercana.
La experiencia continuará en Salta con un seminario más profundo, pensado para quienes deseen ampliar estos conocimientos y sumergirse en un trabajo más intensivo. Allí, Maru Amor desarrollará con mayor profundidad técnicas y abordajes vinculados al campo energético, en un espacio diseñado para la exploración personal y colectiva.
Con una creciente comunidad que acompaña su trabajo, Maru Amor se posiciona como una referente en el ámbito del bienestar integral, acercando propuestas que invitan a mirar hacia adentro y a reconectar con el propio equilibrio.
📍 Jujuy | Teatro Mitre🗓 Jueves 23 de abril⏰ 18 hs. Entrada libre y gratuita
📍 Salta | Seminario🗓 Adquirí aquí tu entrada.

La tradicional glorieta de la Plaza Belgrano volvió a convertirse en protagonista de la vida urbana jujeña tras su reciente reinauguración, en un acto que combinó historia, identidad y recuperación del espacio público. Ubicada en el corazón de la ciudad, esta estructura emblemática forma parte del paisaje cotidiano y del patrimonio cultural de la capital, donde generaciones de vecinos se han reunido a lo largo del tiempo.
El evento marcó la puesta en valor de uno de los sectores más representativos de la plaza, con una intervención integral que incluyó mejoras en la infraestructura, renovación del mobiliario urbano y la incorporación de nuevos bancos y equipamiento. La obra no solo apuntó a recuperar la estética original del paseo,
sino también a hacerlo más funcional y accesible para quienes lo transitan a diario.
La reinauguración estuvo acompañada por una importante participación de vecinos y familias que se acercaron a disfrutar del espacio renovado, reafirmando el carácter social de la glorieta como punto de encuentro. Este tipo de intervenciones cobra especial relevancia en espacios centrales como la plaza, que históricamente ha sido escenario de hechos significativos y de la vida comunitaria jujeña.
Más allá del acto formal, el acontecimiento puso en primer plano la recuperación de espacios públicos como eje para fortalecer la convivencia urbana. La glorieta, que en sus orígenes era utilizada como lugar para presentaciones musicales y encuentros sociales, recupera ahora ese espíritu, invitando a la comunidad a apropiarse nuevamente del lugar.
De este modo, la renovada glorieta se proyecta como un símbolo de continuidad entre pasado y presente, donde tradición y modernidad conviven en un mismo espacio. Su reinauguración no solo rescata un elemento arquitectónico, sino que revitaliza uno de los escenarios más representativos de la identidad jujeña, devolviéndole protagonismo en la vida cultural y social de la ciudad.

