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La marcha evocativa y la quema simbólica renovaron el homenaje al Éxodo Jujeño

  • Foto del escritor: Revista CHE
    Revista CHE
  • 26 ago 2025
  • 1 Min. de lectura

Cada 23 de agosto, San Salvador de Jujuy late más fuerte: una ciudad que se detiene, recita su historia y vuelve a sentir el peso simbólico de aquella gesta de 1812.



Marcha evocativa y ritual de fuego


El ritual comenzó en la víspera, cuando la ciudad cobró vida en una marcha que no fue solo un desfile, sino una exploración colectiva del recuerdo. Desde el centro, familias, escuelas y agrupaciones gauchas recorrieron las calles con antorchas encendidas, reclamando presencia para aquellos que dijeron adiós a todo en nombre de la libertad.


La marcha desembocó en el clásico gesto catártico: la quema simbólica de casillas sobre el lecho del río Xibi Xibi. Una metáfora poderosa, austera y clara, que revive el acto de dejarlo todo atrás para defender una causa mayor.


Más allá del espectáculo: una conmemoración que respira


No se trató solo de actos organizados; fue la fuerza de una comunidad que se reconoce en un relato común. Razones para que esta conmemoración persista y se transmita:


  • Revivir el compromiso: no con multitudes, sino con voces que eligen recordar.

  • Simbolismo vivo: la quema y la marcha como actos que renuevan el pacto de libertad.

  • Participación plena: público, vecinos y tradición que se entrelazan, sin artificios.

 
 
 

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