- Lic. Sol Márquez

| FAMILIA |
Cada época posee sus propias características históricas, sociales y políticas, lo que implica que la forma de generar subjetividades es diferente. Todos estamos atravesados por patrones culturales fundamentados en paradigmas de época predominantes.

En la era actual, podríamos decir que el mandato social está basado en la satisfacción inmediata. Los argumentos plantean como precepto fundamental, la felicidad, pero una felicidad sostenida en el “tener”, en la imagen, en la perfección.
El ritmo de la contemporaneidad está marcado por la rapidez de Internet y el definitivo el dominio de las redes sociales. Nos encontramos en una época histórica en la que la obsolescencia es inminente, las tendencias evolucionan velozmente, la era en la que lo transitorio da lugar un sentimiento arraigado de malestar y una sensación de insatisfacción. Es en este contexto, que adolescentes están configurando su personalidad. Y somos nosotros, como padres, quienes embebidos de todo esto debemos velar por nuestros jóvenes.
En teoría, la posmodernidad trajo criterios “superadores” relacionados al proceso crianza, los mismos parecen que finalmente a modo de Boomerang se volvieron en contra. Hoy por hoy existe una supuesta libertad y apertura mental en cuanto a la educación, en el sentido de permitir determinadas acciones en nuestros hijos que probablemente estaban prohibidas para nosotros.
¿Y a qué me refiero con esto? Un ejemplo claro es la “hacer la previa” en casa, o comprarles las bebidas alcohólicas “para que no consuman bebidas de mala calidad”, o quizá compartir con ellos un porro, que a fin de cuentas no es “tan nocivo”. Porque ¿qué puede tener de malo esto si los chicos están más seguros en casa hagan lo que hagan?
En este punto me interesa hablar un poco de las características de la adolescencia.
La adolescencia es una etapa crítica en la vida de una persona, en la que se presenta la tarea de construir una identidad propia y separada de las figuras parentales. Según Winnicott, durante la adolescencia, los individuos deben lidiar con la necesidad de independizarse emocionalmente de sus padres y comenzar a descubrir quiénes son realmente, más allá de las influencias externas.

Para poder diferenciarse de los padres y lograr la identidad adulta deben transgredir límites, cruzar barreras “prohibidas”, desafiar ciertas leyes.
Y acá nos acercamos al punto en cuestión. La “mentalidad abierta “de los papás, muchas veces, evita el hecho de que los adolescentes puedan transgredir. No hay espacio para la transgresión porque todo está permitido. Este permisivismo puede derivar en que los adolescentes, que tienen la necesidad de diferenciarse, buscan deliberadamente conductas y acciones más peligrosas, conductas que realmente están prohibidas, lo cual puede llevarlos a involucrarse en comportamientos altamente riesgosos. Ejemplos de esto pueden ser el consumo problemático de sustancias, la participación en deportes de alto riesgo, entre otras conductas que desafían los límites establecidos.
Los jóvenes requieren desafiar normas para establecer su diferenciación respecto a los padres. Por eso, los límites son muy importantes, ellos necesitan bordes que los organicen, y nosotros somos los encargados de marcar esos bordes, es decir que el tamaño de la cancha que marquemos va a definir la magnitud de la transgresión. En términos simples, mientras más grande es la cancha, más brutal será el desafío.
Con esto quiero decir que nuestros “NO”, lejos de perjudicarlos, ayudan a nuestros hijos a fortalecerse, a diferenciarse. Nuestra función es velar por estos chicos en formación, que en definitiva están en una de la etapas más vulnerables del proceso de crecimiento.
Hoy los padres fomentamos una crianza tan abierta, que los hijos se sienten con la confianza de compartirlo todo. Sin embargo, esta libertad puede volverse en contra, ya que los chicos a veces buscan alejarse de manera drástica y a menudo perjudicial para sí mismos. En el lugar de tantos espacios libres, los adolescentes necesitan esconderse de la mirada de los adultos. Un ejemplo claro de ello, son las redes sociales, donde los jóvenes se ocultan de los padres, generando un espacio que se nutre de la necesidad de independencia y autodescubrimiento. Un rincón donde las miradas adultas se desvanecen y dan paso a la exploración y a la formación de relaciones que brotan sin influencias de la generación anterior.
La omnipresencia de la tecnología y conectividad ha expuesto a los jóvenes a una cantidad sin precedentes de información en línea. Este acceso indiscriminado puede tener consecuencias negativas. La pornografía, en particular, es un tema que puede ser difícil de abordar para los adolescentes ya que su contenido explicito puede ir más allá de su nivel emocional y cognitivo.

Los jóvenes necesitan la ayuda de figuras significativas para poder comprender su identidad y convertirse en adultos sanos. Pero la función de estas figuras no es decir siempre a todo que sí. La parte difícil es brindar a nuestros chicos las coordenadas hacia donde ir, para que ellos puedan a veces aceptarlas y a veces también rechazarlas. De eso se trata, de soportar la dificultad que nos generan esos cuerpos adolescentes, “fuera de tiempo sin horarios pero con urgencias PULSIONALES”, nuestro rol es el de poder sostenerlos y contenerlos.
La búsqueda y exploración de la propia identidad, a menudo está marcada por la rebelión contra las figuras de autoridad y la separación gradual de los cuidadores.
El proceso adolescente nos incomoda como padres, es difícil, porque debemos renunciar a ideales propios, porque los hijos e hijas se alejan de nuestro deseo, porque al formarse como personas diferentes nos reconocen como fallados, y nos critican brutalmente.
Nos compete actuar de soporte, proporcionando un equilibrio entre la protección y la exploración. Así podremos ayudar a los adolescentes sentirse seguros mientras se aventuran en la formación de su identidad y la comprensión de sí mismos.
por Sol Márquez. Psicóloga clínica.
Especialista en Evaluación Psicológica
Fotos: Freepick y Pixabay
- Jimena Ducci

Efectivamente sí, por eso una buena alimentación es una herramienta clave para obtener la energía necesaria para nuestro día a día y mantenernos saludables. Una dieta adecuada puede estimular nuestro sistema inmune, prevenir enfermedades y alivianar ciertas molestias. Muchas veces el ritmo de vida que llevamos nos impide pensar en nuestra alimentación ¿Qué comemos durante el día? ¿En qué horarios? ¿Cómo combinamos los alimentos?

El doctor Martín Guzmán (M.P. 3681), especialista en Medicina Estética, Biológica y Ozonoterapia , nos invita a cambiar de a poco nuestros hábitos y afirma que en la naturaleza están todas las respuestas. En ella encontramos los alimentos propicios para nuestro organismo. Lo más importante es saber combinarlos e ir reconociendo aquellos que son tóxicos y adictivos para ir eliminándolos paulatinamente de nuestra dieta.
En general se recomienda evitar los productos procesados porque no sabemos qué ingredientes contienen y por su exceso de conservantes, por eso... ¡siempre es recomendable leer las etiquetas! Sin embargo, y ante la duda, la recomendación final del doctor es comer lo más natural posible. Fundamentalmente, nos dice, se trata de “ escuchar a nuestro cuerpo , hay algunos alimentos que pueden ingresar a nuestro cuerpo y otros que no; y sí lo sabemos pero convivimos con esos malestares e inflamaciones , lo ideal es empezar a reemplazar algunos alimentos “.

Dr. Martín Guzmán.
¿Qué es el ayuno intermitente y en caso de ser recomendable, cómo lo incorporamos a nuestra rutina? ¿Ayunar o no ayunar?
El ayuno es una herramienta más que recomiendo a todos mis pacientes. Genéticamente estamos diseñados para ayunar. De hecho , hay un médico japonés ,Yoshinori Ohsumi, que ha ganado un Premio Nobel de Medicina por el ayuno intermitente. Claro, hay excepciones, pero lo puede realizar cualquier persona en sus distintas formas.
¿El mate sirve para el ayuno?
Si, se puede tomar. Lo conveniente es agua para evitar confusiones, es cierto que el té , mate y café no interrumpen el ayuno pero tienen que estar sin endulzar. Y el café es un tema, en Argentina es costumbre torrarlo, con azúcar, osea que el café tiene que ser tostado no torrado. Con 35 kal rompiste el ayuno, arruinaste todo.
¿Qué importancia tiene el desayuno en nuestro rendimiento durante la mañana?
Para darte un ejemplo: El león después de comer duerme la siesta, a nosotros nos pasa lo mismo. Cuando nosotros desayunamos toda la sangre se va al intestino y el cerebro queda un poco desprovisto de esa circulación sanguínea y nos da sueño, el rendimiento intelectual no es el mismo. En cambio, con el ayuno notas una gran diferencia en el desempeño intelectual, en la lucidez que tenés.
Hay una creencia de que si no desayunamos, nos puede hacer mal, nos podemos desmayar...
Es justamente lo contrario: te sentís con más energía, el desempeño intelectual físico es mayor. Incluso deportistas de elite utilizan el ayuno intermitente, entrenan ayunados.
Lo que si puede ocurrir, hasta que arranca nuestro sistema, es una hipoglucemia, es decir, que te sentís con baja energía, pero eso está vinculado con lo que cenaste y no es muy frecuente.
Además genéticamente no estamos preparados, somos hombres prehistóricos , por decirlo así, no hemos avanzado al ritmo de los alimentos y nuestro cuerpo reacciona a esos productos. Principalmente nos inflaman, especialmente el intestino, y para mí el intestino es todo.
Trato de decirle a mis pacientes que eviten en la cena las harinas comunes, si comiste una pizza o azúcares al otro día te vas a levantar con un hambre voraz, porque esos hidratos de carbono no tienen valor nutritivo real, aportan solo dos horas de energía y a las dos horas clavadas tenés hambre. En cambio, yo doy como herramienta comer grasas, de las buenas, esas te aportan veinte horas de energía y podés cumplir con el ayuno perfectamente.

TIPS PARA HACER AYUNO INTERMITENTE
Ayunar 3 o 4 veces por semana.
El mínimo tiempo de ayuno es de 12 hs, en este tiempo nuestro cuerpo hace lipólisis, es decir, que consume las grasitas que hemos acumulado demás.
Lo óptimo sería hacer ayunos de entre 16 a 18 horas, a partir de ese tiempo el cuerpo entra en lo que se conoce como autofagia – “nos comemos a nosotros mismos”- el organismo comienza a consumir las células que no corresponden a nuestro cuerpo, que no funcionan normal. Volvemos a nuestra estructura y estimula el sistema inmunitario.

CREAR NUEVOS HÁBITOS ES EL DESAFÍO
Como especie necesitamos tres semanas para hacer un hábito y hay que corregir de a uno, todo junto no se puede. Justamente la llamo fase de desintoxicación, y en ese tiempo pido al paciente que vaya reemplazando algunos alimentos por otros. Deberíamos evitar la leche y reemplazar las harinas procesadas, el azúcar refinada, pero se hace de a poco.
2 ALIMENTOS TÓXICOS Y MUY ADICTIVOS
El azúcar blanca refinada, no tiene valor nutritivo, es muy adictiva se comporta como una droga en nuestro cerebro, por eso todo tiene azúcar, el cerebro pide recompensa. Por eso no podemos lidiar con eso y es muy difícil de dejar.
Las harinas procesadas, no tienen valor nutricional e inflama nuestro organismo, especialmente nuestros intestinos.
¿Y se puede engañar al cerebro, darle algo similar pero que sea saludable?
Sí, con la fructuosa, el azúcar de la fruta, que también en exceso hace mal. El chocolate, sí, lo podes consumir, mientras sea uno de 60% o más de cacao y es buenísimo para el cuerpo. La idea es comer lo más natural posible.
CÓMO Y QUÉ REEMPLAZAR:
Sal refinada por : Sal marina, del Himalaya, rosada.
Harinas procesadas por: harinas integrales o de arroz por ejemplo.
Azúcar rubia por: Azúcar de coco, stevia, miel de abeja.

LECHE DE VACA ¿SÍ O NO?
Soy pediatra y vengo luchando desde siempre, ¡la leche de vaca es para las vacas, somos de otra especie!. La OMS recomienda tomar leche humana hasta los dos años, después no habla de ninguna otra leche. Valor nutritivo, no tiene, las industrias ya no saben cómo más modificar la leche, sacan sin lactosa, 1, 2, fortificada con vitamina; es bravo sacarla y en el mundo pasa.,.. la leche no tiene valor nutritivo, tiene calcio por supuesto, pero si lees la etiqueta está fortificada con calcio, son agregados.
¿Y de dónde sacamos el calcio…?
Hay un estudio que ha demostrado que la coca de coquear ¡tiene cien veces más concentración de calcio que la leche de vaca!. Se puede tomar como infusión, ahí también tenes un fuerte de aporte de calcio. Y en las sales, que mencione antes, la rosada y la marina, tienen hasta 78 minerales que son fundamentales para nuestro cuerpo.
¿Es cierto que una copa de vino al día hace bien, o es un mito más?
Es real, el vino es un protector cardíaco o los frutos rojos, que también utilizo porque no todas las personas toman alcohol. Como indicación médica, a las mujeres les digo que consuman 200ml por día. El vino tiene que ser tinto y malbec.

Tengo reunión con amigos ¿Y ahora cómo me cuido…?
No es nada fácil adquirir hábitos nuevos y a esto debemos sumarle que somos seres sociales y a veces nos toca ir a algún encuentro donde no hay opciones de alimentos saludables o simplemente queremos darnos un gustito.
Tips a tener en cuenta para antes de una "comilona"
Podés optar por una de estas dos opciones que quitan o disminuyen el índice glucémico (los niveles de azúcares) a las comidas y minimiza la inflamación del intestino:
Tomar una infusión de canela en rama (saquito no, porque no sabemos que contiene)
2 cucharadas de vinagre de manzana.
Hace tu agua mineralizada: En un vaso de 200ml le pones una pizca de sal marina o rosada, estos minerales son las llavecitas para abrir las células y que ingrese el agua correctamente al cuerpo. A ese vasito le agregas un chorrito de limón y tomas un vasito por día.

Podés hacer tu consulta con el Dr. Guzmán en su Consultorio: Clínica Soler, Av Illia 536. Los Perales.
Instagram: @dr.martinsguzman
por Jimena Ducci
Redactora.
| ENTREVISTA |
Decir que sí a todo y estar siempre disponible para los demás, no es un signo de empatía y servicio. Muchas veces, el exceso de complacencia, revela que idealizamos al otro, priorizando deseos ajenos, por encima de los propios. Si esta definición te resuena, te recomiendo que sigas leyendo la entrevista que le hicimos a Flor Buil, psicóloga y coach, quien nos da una guía para descubrir si somos demasiado complacientes y entender cómo este comportamiento puede anular nuestras propias necesidades.

Flor Buil. Psicóloga y coach.
Flor Buil es psicóloga y coach. Su misión es empoderar a las personas a liderar sus vidas y encontrar su mejor versión. Argentina de origen, cuando se casó comenzó a viajar y residir en diferentes países, como Tailandia, Inglaterra y hace ocho años, Estados Unidos. Todas estas mudanzas fueron producto de la decisión de acompañar a su marido en diferentes oportunidades laborales. Y, esta elección de acompañar proyectos de otro, le hizo replantearse sus propios proyectos, sus propios deseos, y descubrir que una decisión siempre tiene consecuencias: “A lo que digo que sí, asumo las consecuencias de decir que sí. Pero pongo mis propias reglas”, comenta.
Desde Nueva York, a través de un vivo de Instagram directo con Jujuy, Argentina, conversamos con Flor, con mucha espontaneidad, comprensión y compasión, porque ¿Quién no se vio alguna vez diciendo que sí, cuando quería decir que no, o se relegó para “no quedar mal con alguien”? De esto va esta charla, que seguro te espejará desde algún lugar.

Flor Buil. Psicóloga y coach.
¿Cómo definirías a una persona complaciente?
Son personas que no le pueden decir no a nada, porque cuando hacen algo por ellas mismas, se sienten culpables.
La complacencia tiene base, especialmente en personas que tuvieron un trauma. Un trauma es una situación que no es acorde o apropiada para la edad. Ejemplo: Te quedas con tus cinco hermanitos, y vos mayor, tenés que cocinar. Esto se naturaliza porque en la infancia hay una sobre adaptación y cuando lo traen a consultas, lo minimizan, “es lo que me tocó”. Pero no hubo espacio para el juego o el disfrute. Todo era en miras de qué le pasaba al adulto. El trauma es desde la mirada del niño. No tienen que ser sí o sí cosas trágicas, como una violación. A veces son cosas como un mal manejo de la enfermedad que tenía nuestra madre. O una separación, que tal vez no fue traumática pero como no fue explicada como “quédate tranquila, a vos no te va a pasar nada”. De alguna forma, el chico se queda con un trauma, con una herida, y las máscaras: “tengo que ser totalmente ejecutiva, o tengo que ser totalmente racional…” Lo que el chico piensa es, “mi papá me quiere porque yo soy la buena”. Y cuando somos grandes, esa sensación constante de “yo soy una mina insatisfecha con todo lo que tengo”.
¿Eso lo vemos de grande?
¡A veces ni de grandes! Vamos buscando imágenes de esta sobre adaptación. Muchos ataques de pánico vienen por la sobre responsabilidad de pensar que, si no hago la última presentación, se va a caer la empresa. Idealizamos los roles de los otros también. Los ponemos a los otros ahí arriba.
Cuando tratamos de evitar el conflicto externo, nos empezamos a crear un conflicto interno.
¿En qué momento nos damos cuenta que esto nos hace sufrir? ¿Sentir que no me estoy escuchando, que pierdo la noción de mis propios deseos?
El despertar que tenemos todos viene de diferentes lugares, capaz ves a una pareja divina y te llama la atención porqué se tratan tan bien, y quizá eso te sirvió de inspiración: “Yo quiero tener eso”. Otros con una enfermedad. Hay gente que necesita patear todos los tableros para darse cuenta que eran ellas las que tenían que cambiar algo. Ahí hay un acto muy grande de humildad que necesitamos tener.
Lo que sí pasa es que no querés tener más sufrimiento. Empezás a reconocer que el poder de cambio está en vos. Eso es mágico. Cuando entendés que sos vos y que tenés todos los recursos. Pero para llegar a eso tenés que empezar a reconocer que podés auto calmarte, sino somos una bomba molotov que va acumulando. Es entender que tenemos la capacidad propia, un camino de autoconocimiento. No nos conocemos, estamos tan desconectados porque estamos siempre mirando otras cosas. A nadie le preguntan en el colegio qué tenés ganas de hacer, por ejemplo.

Flor Buil. Psicóloga y coach.
¿Cuáles son algunas señales para saber si estamos siendo demasiado complacientes?
La típica es cuando quise decir que no y estoy traumadísima diciendo sí absolutamente a todo. Estamos diciendo sí a todo, con la mirada puesta en cómo el otro se va a sentir, y no pensamos ¿por qué estoy haciendo esto, para quedar bien, para que el otro me quiera? Cuando nos animamos a decir que no, largamos una cantidad de explicaciones innecesarias.
Idealizar a los demás, las vidas ocupadas que tienen, en cambio yo puedo rápidamente acomodarme.
Vivimos en un resentimiento muy grande. Renunciamos a lo nuestro para hacerlo por el otro. Somos extremadamente positivas con sí, voy a poder hacer lo mío en 10 minutos y hago lo tuyo, y luego somos muy pesimistas, empezamos a ver que no tenemos tiempo para nada.
Tenemos una expectativa muy alta de que las cosas hay que hacerlas muy específicas.
Hay algo que es clave: Si detectan una incomodidad, es que esto es complacencia.
El extremo de la complacencia es tener nuestras vidas en pausa.
Y si nos damos cuenta de que tenemos este patrón de acción, ¿cómo podemos empezar a cambiarlo, a poner límites a los demás?
Poner un límite es fácil cuando te diste cuenta de lo que es importante para vos, por qué lo estás haciendo. Y también no pretender que cuando pongamos un límite, no sintamos culpa. Ponemos límite y sentimos culpa, se acabó.
La culpa es hasta que te adaptes. Es aguantar la incomodidad. Somos como niñas adultas. No quiero sentir incomodidad, ni rechazo ni frustración. Todo lo referimos a ese momento de la infancia y estamos muy dolidas, sentimos frente a todo que nos vamos a desvanecer. El temor a la pérdida de las relaciones es terrible, de amistades, de pareja, no hay forma de que lo podamos tramitar.
Muchas de las mujeres complacientes fuimos niñas adultas, porque no pedíamos nada, todo lo hacíamos bien, después cuando crecemos, nos convertimos en niñas adultas: no queremos tomar ninguna decisión por nosotras mismas, porque no queremos aceptar las consecuencias de lo que elegimos.
Si entendemos esto hay gran parte de solución.

Flor Buil. Psicóloga y coach.
¿Y qué sucede cuando empezamos a cambiar, a priorizarnos, a darnos a nosotras mismas antes que a los demás?
Una de las cosas que veo un montón es que en terapia empiezan a hablar más de ellas, de las dificultades que tienen y ya no hablan de lo demás.
Otra cosa que veo es un nivel de orgullo de haber logrado algo para ellas. El compromiso con ellas empieza a ser altísimo y ahí es donde se dan cuenta que pueden darse a los demás. ¡Ah! Si me comprometo conmigo de la misma forma y con la misma intensidad que lo hago con otros, ya está. Se dan cuenta que el poder lo tienen ellas.
Lo importante es primero, darte a vos, llenarte a vos de vos misma, para después brindarte al otro. Si no estás dando algo vacío. Yo necesito darme para después dar a los demás lo mejor de mí.
¿Cómo me contacto con Flor?
Flor brinda sesiones individuales y grupales y ofrece diferentes programas para trabajar temas puntuales. Toda la info la encontrás en su página web: www.florbuil.com
por Raquel Abraham
Periodista y comunicadora. Amo contar historias inspiradoras. Fotos: Web de Flor Buil.

