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Definir a Florencia Mallagray no es tarea sencilla. Así es como ella trabaja en sus talleres con una comunidad de mujeres con su “diversidad, con su pensamiento, con su ética, con su religión”, y también con un largo tiempo de su vida un sinfín de relaciones de amistad y enemistad, cuestionamientos y compasión con todas las mujeres que el habitarón: la reina de los estudiantes, la abogada, la esposa, la modelo pública, la madre, la comunicadora. Por eso, las etiquetas aquí están en la página de inicio, en la búsqueda permanente de autoconocimiento: “indagar en tus propias heridas para convertirlas en medicina”, metaforiza.

Pero si bien, el dinamismo propio de sus vivencias la han ido reinventado en diversos aspectos, como su alimentación y su mirada sobre el propio cuerpo, es algo que se mantiene inalterable desde hace 10 años, y es la convicción sobre la esencia cíclica de La mujer y el poder que confirma su conocimiento y reconocimiento. Esta verdad se reveló cuando comenzó a trabajar en una productora en Buenos Aires, entrevistando a mujeres sobre su ciclo menstrual: “Ahí sentí que te viste una vida que fue por ahí, y nunca más me fui de ese eje: de la mujer , el empoderamiento femenino a través del cuerpo y los ciclos vitales, que abarca desde la primera vez que las menstruas hasta la última y posterior ”, refiere Florencia. Poco después quedó embarazada de su primera hija, y ese fue un viaje de ida, que vivió con emociones tan movilizantes,

Hoy en día, las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres. que esto significa. Mientras disfrutamos de un delicioso té negro de lavanda y jengibre en el living de su casa, comienza esta entrevista.


Flor Mallagray

Desde tu adolescencia hasta la actualidad te fuiste transformando. Pasaste de ser Reina de los Estudiantes, representando valores estéticos, a revalorizar el autoconocimiento y meterte más hacia adentro. ¿Qué provocó estos cambios?

Desde muy chica me gustó la estética y poder comunicar a través de la imagen, creo que esa era la vocación que ocultamente escondía. Pero chocaba con los mandatos de mi familia que me decían “tenés que estudiar y tenés mucha cabeza como para ser modelo y resaltar solo lo estético”. Yo no lo dejé, lo suspendí siempre, y me volvía esa necesidad, que trataba de explicármela a mí misma. Tengo escritos en la revista del Colegio Nacional, de todo lo que iba por debajo de ser reina: las emociones, las buenas y las malas. Porque en la adolescencia cuando todo el mundo te mira, te pesa mucho esa corona estética. Además no es porque jugaste bien al vóley, ganaste un torneo o las olimpiadas de matemática. Es un valor que tiene que ver únicamente con lo físico, y eso a mí me hacía mucho ruido. Estaba expuesta. A pesar de que mi cuerpo iba con los parámetros que siempre se usaron, que mi carisma venía bien, los defectos que yo me veía quedaban oculto. Tenía siempre esa búsqueda: si yo estaba bien, se veía bien, si yo estaba bajón, no se veía bien. Era una exigencia interna. Eso me llevó a cambiar.

¿Te querías expresar más como Florencia, encontrar tu propia voz?

Sí, quería tener algo qué decir. Cuando me fui a Buenos Aires trabajé como modelo publicitaria finalmente, pero ya era una abogada, ya tenía un matrimonio, sin hijos, pero seguía buscando mi vía de comunicación. En este envase, que yo quería que se parezca cada vez más al de las modelos, que no iba a pasar porque ya estaba grande, no era alta, no era tan flaca y ahí esa construcción: ¿qué pasa que el cuerpo no nos queda cómodo? ¿Qué comunicamos? Y eso creo que es la piedra angular de lo que siguió después: que encontré el qué contar, qué comunicar, que hace 10 años que me acompaña, por suerte, y el mi lema es: hacer de tu cuerpo un lugar que te quede cómodo.

Ser reina de los estudiantes es un valor que tiene que ver únicamente con lo físico, y eso a mí me hacía mucho ruido".


Flor Mallagray

SOLTAR LO QUE YA NO SIRVE

Una piensa desde afuera, ¿cómo puede ser que esta chica tan linda no haya estado cómoda en su cuerpo?

Yo iba a un casting y había en la puerta un cartel que decía “Pampita y Nicole, sin espera”, (risas). Yo ahí viví el no ser del estándar y quererlo. No en la vida real, pero sí en un contexto que exigía muchísimo, y yo no iba a llegar. Eso me llevó a pensar qué hay detrás de esta posibilidad de comunicar y empecé a trabajar en una productora, entrevistando a mujeres que hablaban sobre su ciclo menstrual. Ahí sentí que se cayó un velo y sentí que era por ahí, y nunca más me fui de ese eje: de la mujer, del empoderamiento femenino a través del cuerpo y los ciclos vitales, que abarcan desde la primera vez que menstruas hasta la última y posterior. Eso fue para mí fascinante, porque siempre me gustó leer Historia, Antropología, Sociología, lo legal y nuestros derechos. Yo iba profundizando y poniendo eso en valor desde afuera. Ahí te das cuenta que los ritos de paso de la vida de nosotras, ha sido invisibilizado, negado, olvidado. Tenemos un bautismo pero no se considera importante la primera vez que nos viene.


Cuando te viene la menstruación por primera vez, a veces provoca vergüenza, y por ahí lo vivimos como algo que no hay que nombrar, ¿no?

Las mujeres estamos volviendo al cuerpo, sigo teniendo esa idea de hacer de él un lugar que nos quede cómodo. Así abre paso a tu esencia, a tu honestidad, a la autoconfianza y autovaloración. Y decir, ya no quiero esto y ya no acepto a este zapato que me queda incómodo y me hace ir mal por la vida, literal y simbólicamente hablando.


Y vos, ¿qué zapatos tuviste que ir abandonando?

El primero que dejé, fue cuando dejé de ser modelo publicitaria, cuando me quedé embarazada de mi hija y me dejó de importar hacer dieta y me empezó a importar nutrirme. ¡y cómo es la vida! Empecé a tener el cuerpo que deseaba sin buscarlo. Para mí fue maravilloso y me deshice de las exigencias estéticas y empecé a alimentarme con cosas que yo pensé que a mi hija le iban a hacer bien. Otra cosa que me paso es que post parto quede divina estéticamente, y estaba detonada y desacomodada emocionalmente. Ahí decía, esto tampoco es verdad, acá tengo el cuerpo que me gusta y no tiene nada que ver con lo que siento. Acá tampoco hay una conexión real. Entonces siempre el lema: “Hacer del cuerpo un lugar que nos sea cómodo”. Yo por ejemplo dejé de usar tacos altos. Asocio los tacos con la época que me recibí de abogada. Usaba tacos altos, traje y era completamente infeliz, llorando por dentro. La idea es: si te gustan los tacos y los manejás, fantástico. Ahora, planteate si querés caminar con dos palitos y si estas cómoda con eso.


Flor Mallagray

¿Y qué sería para vos, estar cómoda en tu cuerpo?

Integrar nuestras fases. El ciclo menstrual tiene cuatro fases. Si estudias Mitología, hay arquetipos femeninos que tienen fuerte identidad sobre cada fase. Y también las hormonas del ciclo son cuatro: folículo estimulante, progesterona, estrógeno y luteinizante y que además tienen esa cosa del comportamiento que nos dejan, que tienen que ver con los arquetipos y los estados de ánimo. Entonces integrar esas mujeres que viven en nosotras tiene que ver con este desafío. Por ejemplo, ¿por qué yo ayer me sentía sexy, para arriba, tenía ganas de salir a la ciudad a negociar, tenía capacidad para esto y hoy estoy tan para abajo?

Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad lineal, que es una energía masculina, siempre hacia adelante y hacia arriba. Y nuestro cuerpo de mujeres, y la tierra y la luna son cíclicas, espiraladas. Hormonalmente la mujer tiene una fase alta, bien para afuera, una fase nutridora, bien para la tribu, una más para adentro y ahí viene el problema, porque si no escuchás a la que va para adentro, te ponés de mal humor, intolerante. Si escucharas tu verdad más seguido, tendrías más capacidad para poner los límites y cortar con cosas que ya no van más. Ese despojo que ocurre en la fase premenstrual, cuando no es escuchado trae dolores, intolerancia, ira incontrolable. Y la fase menstrual que es la calma, la tranquila, como de relax. Así vivimos todo el tiempo más de 30 años y no lo advertimos. Somos diferentes biológicamente a los hombres, pero eso no nos hace ni mejores ni peores. Pero tenemos que ver nuestras diferencias hormonales y la disponibilidad que nos da nuestra ciclicidad. Cuando empezamos a conectar con esa brújula es que decidimos tomar las riendas de nuestra vida: hoy puedo esto, hoy estoy disponible para mí y hoy estoy disponible para salir al mundo.


"Si escucharas tu verdad más seguido, tendrías más capacidad para poner los límites y cortar con cosas que ya no van más"


Eso significa que si un día estamos indispuestas y no tenemos ganas de salir ¿debemos quedarnos en casa? ¿La menstruación nos limita?

La menstruación nos da disponibilidad para ver lo sutil, para ver lo intangible. Eso por mucho tiempo lo asociaron a ser brujas. Estamos indispuestas. No estoy disponible para tanto ruido hacia afuera, porque acá adentro, ¡me están cayendo 20 mil fichas! Y esto está buenísimo. Entonces si bien mi rutina laboral y la exigencia de este mundo moderno no me permite tal vez quedarme en casa; me voy a dar una ducha y me voy a conceder un mimo, una escucha interna. No digo, suspendo todas mis actividades, pero la no disponibilidad es hacia ciertos estímulos que responden hacia lo que nos piden los otros. Entonces está bueno cortar con la mujer que todo el tiempo da: en la casa, en el trabajo, como jefas, a los hijos y dan en lo económico y en lo nutricional. Estamos sobrepasadas, colapsadas, y llega un momento que enfermamos feo, ¿no? Replantetarse tiene que ver con eso: aceptar nuestros tiempos. No está bien visto el descanso. Christiane Northrup dice “el modo de meditación más aceptado en Occidente, es la enfermedad, porque a partir de que nos enfermamos tenemos una excusa bárbara para escuchar nuestras necesidades”.



Flor Mallagray

CAMINO LABORAL

Pasaste también por la televisión, conduciendo durante cinco años La Mañana del 4. ¿Cómo recordás aquella época y cuál es tu presente laboral?

El canal (Canal 4) fue un ciclo maravilloso que amé, ¡gesté en cámara! Y también sentí que había cumplido un ciclo y fue muy claro el fin. A pesar de que yo lo lamente, sentí que esta comunicadora interna que no me va a abandonar nunca, le había llegado el tiempo de comunicar en círculos de mujeres, no hacia el público en general. Y mi mejor energía disponible quería ponerla en generar espacios para que las mujeres nos encontremos a nosotras mismas. Así nació el canal “Mujeres en sororidad”, que es una comunidad que la llevo en modo virtual y también con encuentros reales.


¿Quiénes participan de esa comunidad y qué hacen en los encuentros?

Lo que hacemos son talleres de ginecología natural, de gestión de ciclos. Abro dispositivos, talleres vivenciales que tienen que ver con la menarca, la menstruación, la maternidad y la menopausia. Por ahí preparamos talleres para madres que quieren saber cómo preparar a sus hijas para la primera menstruación. Después vienen las nenas solas que ya saben cómo va a ser la línea del taller. Tengo muchas nenas de 9 a 10 años que son mágicas porque tienen otra conciencia. El lema es “tomar el periodo de forma positiva, cambiar las creencias, habitarnos”.



Flor Mallagray


UN LIBRO CON ALAS


¿Cómo nace tu primer libro “Amuletos de tierra y luna”?

A través de estos talleres surgió la posibilidad de escribir cuentos, porque el cuento también tiene esa magia que llega a todas y todos por igual. Así nació “Amuletos de tierra y luna”. Es la forma de contar fácil qué pasó y que estuvo invisibilizado desde que somos un patriarcado, que es la sociedad que nos habita. El lema de Amuletos es “recuerda, resuena y despierta”. Tiene que ver con que vos recuerdes. Es un cuento que no te da ninguna respuesta sino que te abre preguntas. Nació de un modo muy mágico, yo creo que ahí algo bajó para que se cuaje perfectamente escrito y cortito. Me agarró la mano y me llevó. Fue una mañana, como un rayo que bajó enterito y completito, pero que llegó después de siete años de vivir la ciclicidad. Está bellamente ilustrado por mi amiga jujeña Tere Artero Van Caester, que ilustra en acuarelas. Esto es un emprendimiento independiente y los fondos nacieron de los talleres y me enseñó a confiar. La segunda tirada la hice con traducción al inglés y al portugués.


El libro tuvo una gran recepción en el público, de hecho ahora lo presentás en Barcelona, ¿verdad?

Sí, ya lo presenté en México y ahora quedó seleccionado para presentarlo en Barcelona. Atrás se viene otro que se llama “Noel y las 4 hadas de la luna”, que ya va a salir ahora. Y lo que hago es hablar de las emociones que nos trae el ciclo menstrual, es para nenas a partir de los 11 años, para ir habitando esos reinos mágicos que nos van a habitar cuando seamos cíclicas.


Flor Mallagray

¿Quiénes son hoy tus maestros? ¿Hacés algún tipo de terapia?

Como espacios terapéuticos fui creyendo en los espacios grupales, no hago terapias individuales. Es el modo en que a mí me gusta acompañar la gestación. A las embarazadas me gusta acompañarlas en círculo porque en círculo se da esto de los espejos. Quizá yo no sabía lo que me pasaba, pero lo que dijo la otra hizo que me caiga una ficha. Nunca es casual lo que se dice en el círculo. El círculo en sí ya es una entidad. Para yo llenarme y vaciarme elijo biodanza, que es un sistema terapéutico que aborda las emociones desde el movimiento y después a la semana siguiente le vas poniendo palabras. Es como si alguien me hubiese venido a decir, ya está lo del aprender de la razón, ahora solo desde el cuerpo y la emoción, y todo lo que no pruebo desde ahí primero, no funciona. Todo esto es completamente autorreferencial y vivencial, indagar en tus propias heridas para convertirlas en medicina.


Flor Mallagray


KIT PRIVADO DE FLOR

Ropa: Polleras largas, zapatos sin taco y camisas simples. Plato: Tarta y ensalada con palta y pancitos. Libro: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer, de Christiane Northrup. Serie: Del tiempoo entre costuras, Las chicas del cable. Un sueño cumplido: Trabajar de lo que me apasiona Un sueño por cumplir: Brindar reconexión cíclica a miles de mujeres, de aquí y online.



 

por Raquel Abraham

Periodista y comunicadora. Amo contar historias propias y ajenas. foto Ollie Wright

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Camila Hiruela irradia la juventud de sus 22 años por donde se la mire: en su sonrisa resplandeciente, en su pelo ondulado y abundante, en su mirada penetrante y rebelde. Pero en este corto tiempo aprendió mucho de la vida y conoció el dolor de muy chica. Camila tenía 12 años cuando vio a su papá inmóvil en una cama, sin saber si volvería a caminar, tras haber sufrido un accidente de parapente del cual sobrevivió de milagro. Esa niña debió sostener emocionalmente a su héroe, aquel que le enseñó a hacer lo que hoy más ama en la vida, que la enciende y le convida las mieles de la gloria: el vóley.

Todo lo vivido la hizo crecer, tal vez de un modo demasiado duro. Pero la palabra imposible no parece figurar en el léxico de los Hiruela, que han sabido sortear las adversidades del destino, sin recetas mágicas: con tenacidad, sudor y lágrimas: “Mi papá ama el deporte. Sé que refleja en mí mucho de sus sueños y eso a mí me ayudó mucho–reflexiona-, “ese espíritu fuerte se transmite en la cancha y es lo que la gente más me recalca: la garra”.

Camila hizo toda la carrera voleibolística escalón por escalón, sin saltearse ningún paso: “Yo jugué en la Sociedad Española hasta los 19 años. Desde los 13 años estaba en la Selección: Pre Menor, Menor, Juvenil, hice todo el proceso. Jugábamos torneos abiertos con La Española. Teníamos un grupo lindo y salimos campeonas argentinas ”, cuenta orgullosa. Luego llegó la convocatoria de River Plate, de la categoría Mayor de la Selección Nacional, más tarde de la UTE de Budapest en Hungría y en la temporada pasada, de la Primera División de Perú.

En la actualidad está disfrutando de sus vacaciones en Jujuy. El tiempo libre junto a su familia es algo que le recarga las energías. ¿Su futuro profesional? Está cerca de cerrar un contrato para la próxima temporada, pero todavía no lo puede decir públicamente "porque falta la firma", cuenta pícara. Y sentadas en el desayunador de su casa de Los Perales, comienza la entrevista.


Cami Hiruela

¿Te imaginabas vivir del vóley o fue una sorpresa de la vida?

En vóley femenino, siendo mujer y en Argentina, es imposible vivir del vóley hoy. Por eso mayormente las jugadoras se van a jugar al extranjero. Nunca me hubiese imaginado llegar a donde estoy, siempre lo hice por amor y pasión a lo que amo, que es jugar al vóley y la pasión que me transmitió mi papá. Las cosas se fueron dando y fui siguiendo mis instintos, yendo a lugares, viajando mucho con la selección y las puertas se fueron abriendo años tras año. El deporte me abrió muchísimas puertas y me hizo llegar a donde estoy hoy.


¿Y tu papá se imaginó que llegarías tan lejos?

Él nunca pensó que iba a llegar, no por no tenerme fe sino porque era muy difícil todo el camino. Fui la primera jujeña que llega a una Selección Mayor. Fue un camino muy difícil y de mucho apoyo de mis padres: económico y el estar siempre. Pero es muy difícil continuar con el vóley, más siendo mujer: algunas dejan porque tienen que estudiar, muchas veces para poder jugar tenés que pagar la cuota del club. Es muy a pulmón.

Cami Hiruela

"Fui la primera jujeña en llegar a una Selección Mayor. Fue un camino muy difícil y de mucho apoyo de mis padres".

¿Sentís que en nuestro país faltan políticas de fomento al deporte?

Sí. Yo que estuve en Perú, allí tienen todo el apoyo económico, becas en las universidades por jugar al vóley. Te plantean otras posibilidades. La verdad es que las chicas pueden vivir de eso, o es la puerta que se les abren a muchas chicas en situación de calle. Y en nuestro país falta incentivo económico. Son pocos los equipos que pagan. Muchos lo hacen por amor y entrenadores entrenan por amor. Los equipos de Buenos Aires por ahí sí tienen una base armada, Boca, River, San Lorenzo, Gimnasia de la Plata, pero son clubes de futbol.


¿Creés que somos un país muy fútbol-dependiente?

Sí, pero el fútbol femenino también tiene desigualdades. Es muy malo el apoyo del gobierno, hay mucha diferencia y las mujeres deportistas venimos luchando por la igualdad. Está cambiando pero muy lentamente. Si una se quiere dedicar a esto, es muy difícil. Esto es un trabajo, uno vive de esto pero acá no se lo valora así.


¿Querrías poder vivir solo de esto?

La carrera del deportista es muy corta. En vóley depende de cómo te hayas cuidado. Hay chicas que se embarazan y ya no juegan más, esa es otra cuestión que no está contemplada en el deporte, cuando querés volver no tenés apoyo. Es triste. Ves muchos hombres que son padres y no tienen ningún problema y a la mujer no se la respalda. Entonces al ser la vida útil muy corta, uno necesita ir proyectando desde ahora que va a hacer el día de mañana. Cuando se acabe mi carrera me gustaría estudiar o Ingeniería Ambiental o Nanotecnología, pero más adelante.


Cami Hiruela

"Las mujeres deportistas estamos luchando por la igualdad. En el vóley ves muchos hombres que son padres y no tienen ningún problema y a la mujer no se la respalda”.


POR EL MUNDO


¿Cómo fue la experiencia de irte del país y conocer otras culturas?

Cuando me fui ocho meses a Hungría fue difícil. A pesar de que viajé con una amiga, Priscila Bosio, en UTE, fue duro. Estar lejos, pasar las fiestas fuera de casa, ¡mucho frío! (yo detesto el frío) pero fue una experiencia muy linda. Uno crece, madura, conoce otras realidades. El vóley me permitió conocer muchísimo y tener calle.


¿Y la experiencia de vivir en Perú?

Fue una experiencia muy linda. Culturalmente es parecido a Argentina, la gente es muy cálida. Es hermoso el marco que tienen allá: las canchas explotan, tienen televisación, la gente te pide autógrafos, fotos. La gente me recibió muy bien. Fue muy lindo.


¿Cómo estás viviendo este presente? ¿Charlás tus decisiones con tus padres?

Sí, ellos siempre me apoyan y me dicen “dale para adelante”. Buscan lo mejor para mí, y sé que si necesito algo, a ellos puedo acudir, obviamente. Están en la movida, conocen el tema y me aconsejan desde el saber.



Cami Hiruela

¿Cuáles son tus cuidados como deportista?

Para ser un deportista profesional uno se tiene que cuidar. Está el entrenamiento invisible: descanso, alimentación, y eso hace la diferencia. Uno no se da cuenta, pero es la gasolina que le ponés al cuerpo. Duermo ocho horas o más, y es muy importante. Y sí por ahí de vez en cuando salgo a comer con mis amigos y me gusta. Tengo una cultura familiar que me gusta la comida, pero yo sé que tengo que estar bien físicamente para poder estar en una Selección. Yo sé cuáles son mis límites.


¿Esta vida te permite tener una relación? ¿Estás de novia?

Esta vida sí te permite tener una relación y es un proyecto tener una pareja pero al viajar tanto, no todo el mundo se banca esa vida. Tiene que ser alguien que te acompañe. Pero bueno, estas cosas se dan cuando se tienen que dar.


Cami Hiruela


KIT PRIVADO DE CAMILA

Ropa: Deportiva siempre Plato: Asado Serie: Friends Un lugar en el mundo: Jujuy Un sueño cumplido: Jugar Mundiales y los YOG Un sueño para cumplir : Jugar los Juegos Olímpicos



 

por Raquel Abraham

Periodista y comunicadora. Amo contar historias propias y ajenas. foto Ollie Wright


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Lucy Vilte es gerente del Hostal Posta de Purmamarca, un Ecohotel que marca tendencia en su rubro en el país. Si bien su apellido nos remonta instintivamente al poblado quebradeño, Lucy nació en San Salvador de Jujuy hace 44 años y cursó sus estudios primarios en la Escuela Monteagudo, y secundarios en el Colegio Nacional N° 1 “Teodoro Sánchez de Bustamante”. Su padre sí era oriundo de Purmamarca, y su madre de Salta. Es por eso que Lucy transcurrió su infancia entre la capital jujeña y los Cerros de Siete Colores.

Hoy Lucy es un emblema del turismo sostenible y de conciencia ambiental, intereses que fue perfeccionando y sistematizando principalmente, por un viaje que hizo a Alemania en plena juventud, donde aprendió otro modo de relación entre la sociedad y su entorno. Pero, aunque ella lo supo tiempo después, Lucy se crió en el seno de una familia responsable y ecologista: “Mi padre era un promotor de lo que él quizá no sabía que se llamaba ecología. Él era una persona que separaba los residuos orgánicos, porque decía que los animales tenían que comer eso, mi mamá era una persona que no nos dejaba desperdiciar papel”, rememora. “Lo que yo aprendí en Alemania es la estrategia llevada a una empresa, cómo se llamaban todas esas cosas que había aprendido en casa, a sistematizar un poco, qué era el consumo responsable, qué era la sostenibilidad, el poder del cuidadano y el consumidor”, razona.


Lucy Vilte

Su hablar pausado y suave no coincide con su agitada agenda: viajes dentro y fuera del país para capacitar en emprendimientos sostenibles, conferencias, talleres y activa participación ciudadana para contagiar a cada vez más personas en el cuidado del medio ambiente: “Hay un alerta que nos tiene que movilizar como seres humanos que hace a nuestra supervivencia como especia, el cambio climático y todos los cambios irreversibles que se van a dar, se van a dar en 11 años. Tenemos 11 años para revertir cambios drásticos”, advierte Lucy.

Hoy, consolidada en su rol de emprendedora con responsabilidad social y ambiental, Lucy Vilte nos abre las puertas de su casa, para charlar con sencillez pero con tenacidad que despierta admiración, sobre los pequeños cambios que podemos efectuar en los mundos individuales, y que tarde o temprano, tendrán incidencia a nivel global.


Lucy Vilte

¿Cómo hacés para contagiar la conciencia ambiental en tu micro entorno, para que el hábito verdaderamente prenda en la gente y no se reduzca a buenas intenciones?

Empezar de a poco e ir escalando las acciones, hay que ser coherente. En mi casa hago todo lo que pregono, en una empresa u otros ámbitos. Debemos tener la coherencia de sostener las acciones en cualquier ámbito donde uno se desempeñe. Empezar con pequeñas acciones nos permite ver el cambio a mediano y largo plazo, factible y concreto. Porque si queremos de pronto reciclar todo y separar todo, nos mareamos y nos parece que no es posible y abandonamos rápido, porque el contexto no nos ayuda. Es un trabajo extra, sobre todo en países como los nuestros, ya que no está tan incorporado en las políticas públicas, mucho tiene que ver con el esfuerzo que hagamos nosotros para disponer los residuos de manera responsable. Si nosotros nos amamos a nosotros mismos y amamos nuestra familia y descendencia, realmente tenemos que empezar a actuar.


¿De dónde surgen los cambios iniciales, de la sociedad o de los gobiernos?

Por ahí hay una creencia de que las grandes empresas son las que contaminan, pero estas representan un pequeño porcentaje, un 5% o 10%. El resto de las empresas son pymes, que ese es el motor. Es decir que miles de millones de personas pueden tener un impacto mucho mayor que 5 o 6 empresas grandes. Si nosotros esperamos que un gobierno resuelva todo, es difícil. Por qué no empezamos haciendo lo que nos toca, nuestra pequeña porción de nuestro mundo que esté impecable. Imaginemos que cada uno en su pequeña porción hace lo mejor que puede: esta porción más la otra porción más la otra, empezamos a tener un micro paraíso que después se hace un poco más grande. Esa sería la progresión que yo trato de contagiar, y no querer hacer todo al mismo tiempo, pero sí con pasos seguros firmes, sin abandonar los hábitos saludables.


Lucy Vilte

CONSUMO RESPONSABLE


¿Creés que si no hubieses viajado a Alemania y te hubiese cambiado así la cabeza, hubieses tenido la misma inquietud acerca de la sustentabilidad?

Yo me crié con un padre purmamarqueño, una madre salteña que amaba profundamente Jujuy. Mi padre era un promotor de lo que él quizá no sabía que se llamaba ecología. Estas cosas siempre existieron, el sentido común siempre existió. La ecología siempre existió. Si nos remontamos a los pueblos originarios veremos que tenían una comunión con la tierra y con la pachamama totalmente incorporada a su ser y quehacer diario. Nosotros tendríamos que recuperar un poco la memoria. Lo que yo aprendí en Alemania es la estrategia llevada a una empresa, cómo se llamaban todas esas cosas que había aprendido en casa, a sistematizar un poco, qué era el consumo responsable, qué era la sostenibilidad, el poder del ciudadano y el consumidor. Así como nosotros vemos el peso que tiene un ciudadano a la hora de elegir un candidato, el mismo peso y el mismo valor que tiene un votante, lo tiene un consumidor, para premiar a aquellas empresas que hacen las cosas bien, o para promover a los pequeños emprendedores que están tratando de hacer las cosas conforme a un planeta en llamas y aquellos que no les importa. Como consumidores también tenemos el poder de hacer que las cosas cambien, simplemente comprando unas cosas, eligiendo otras, apostando a alimentos más saludables, más orgánicos.


Hoy muchos productos cuentan cómo fueron hechos.

Sí, no siempre. Nosotros hoy tenemos mucha información, si realmente queremos comprometernos, lo primero que tenemos que hacer es informarnos, concientizarnos, porque sabemos lo que significan hoy los pesticidas en los alimentos. No es solamente un alimento nocivo para nosotros mismos sino que ha incidido de manera negativa en la producción, porque se ha contratado mano de obra infantil, se ha contaminado la tierra, el agua, no es una acto menor la compra. El consumidor puede promover mejores productos y hábitos, y dejar de lado los hábitos que no nos han hecho bien como sociedad. Por ejemplo, hace mucho tiempo se pensó que ser moderno era tener elementos descartables. La industrialización hizo que nosotros podamos producir lo que queramos a todo nivel. Y tuvimos muchos años incorporado el usar y tirar, era fácil, cómodo, socialmente aceptado. Hoy nos damos cuenta que eso nos ha sumido en el caos como seres humanos, porque no reflexionamos a la hora de comprar, cuánto nos va a durar, cómo lo voy a disponer, si me compro ropa, cómo la voy a usar. No se trata de si tengo plata para comprarla o no, porque tener el dinero para comprar lo que sea, no nos habilita a destruir nuestro planeta e ir en contra de nosotros mismos.


El consumismo nos va llevando a querer tener todo, pero es como una felicidad efímera y descartable, y no se piensa a largo plazo…

Todo es descartable. Entonces hoy tenemos islas de basura, tenemos basurales colapsados, tenemos toda una cuestión que nosotros contribuimos día a día. Si nosotros tuviésemos que quedarnos con la basura dentro de nuestra casa, reflexionaríamos mucho antes de comprar algo, porque no querríamos ir acumulando. Esa debe ser la imagen más grafica que nos tenemos que poner para actuar de manera más sensata.



Lucy Vilte

¿Qué podemos decirle a la gente, por dónde empiezo, cual es el primer pasito para meternos en este mundo más sustentable que todos queremos, para alguien que esta analfabeto en el tema?

Todos somos semi analfabetos. Las decisiones y los hábitos saludables son gratis, punto principal, porque la gente cree que tiene que hacer una inversión. Cerrar la canilla cuando nos lavamos los dientes tiene un impacto en el consumo de agua impresionante, quizá no en la factura de agua, pero sí en los miles y millones de litros que desperdiciamos; apagar la luz cuando no la usamos, reflexionar si nuestro celular a los tres meses ya tiene que ser cambiado, reflexionar en cada compra. Podemos plantar un árbol, que es tan necesario para un mundo deforestado. Son pequeñas acciones que van contribuyendo a que tengamos un mundo más saludable. Y ver las estrategias que podemos hacer con nuestra basura, juntar tapitas, ahora tenemos un grupo de carroceros a los cuales contribuimos con los materiales reciclables para la carroza. Ir viendo quién necesita las botellas de plástico, de vidrio, ir investigando. Con estas pequeñas decisiones vamos minimizando el desperdicio, haciéndonos más consientes y queriéndonos más.


¿En qué etapa de tu vida sentís que te encontrás hoy parada?

Yo siempre me encuentro parada en un permanente aprendizaje. El día que uno deja de aprender, deja de sentirse pleno. No es un estado estanco sentirse pleno, sino un estado de permanente cambio y aprendizaje. Entonces yo siempre estoy viendo qué hay de nuevo, cómo podemos innovar, cómo podemos hacer las cosas mejores en todo sentido, sobre todo en este camino que yo elegí que es la sostenibilidad y que tiene que ver con la vida en sí misma. La sostenibilidad es el bienestar que tenemos que tener como planeta y entorno porque estamos acá. Vivimos en un planeta y una región y una casa y en un barrio, que tiene que estar en las mejores condiciones. La sostenibilidad tiene que ver con la comunidad, con las personas, como dice el fundador de Avina, (el empresario suizo Stephan Schmidheiny), no hay empresas exitosas en sociedades fracasadas, asimismo yo pienso que no se puede ser feliz entre infelices. La sostenibilidad tiene que ver con cómo podemos hacer nosotros las cosas, cuáles son nuestros talentos. De nada sirve saber mucho si uno no comparte.

"El día que uno deja de aprender, deja de sentirse pleno"


Lucy Vilte

KIT PRIVADO DE LUCY


Ropa: Cómoda y sport. Plato: Pastas en todas su versiones Vino: Tinto de Bodega Lagarde Serie: Las chicas del cable, Grey's Anatomy.



 

Fotos: Ollie Wright

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