- Luciana Soria Ramírez


Templo de Hatshepsut
El Templo de Hatshepsut se encuentra en la orilla occidental del río Nilo ubicado en Luxor, Egipto, y es uno de los templos más impresionantes de Egipto. Fue construido en honor a la reina-faraón Hatshepsut y es un ejemplo increíble de la arquitectura del antiguo Egipto.
Al adentrarte en este maravilloso lugar, te transportarás a la época del antiguo Egipto y podrás maravillarte con la majestuosidad de sus columnas, relieves y esculturas. El templo está dedicado a la reina faraón Hatshepsut y es un testimonio impresionante de la grandeza de su reinado.
Durante el recorrido, podrás explorar las terrazas escalonadas del templo, admirar las impresionantes vistas del Valle de los Reyes y sumergirte en la historia de esta enigmática reina. Sin duda, una experiencia que te dejará sin aliento.
¡Preparate para maravillarte con la grandeza del Templo de Hatshepsut!
por Luciana Soria Ramírez
Periodista y locutora.
Foto: Viajando entre piedras
- Luciana Soria Ramírez

Este 2024, en Revista CHE estamos en pleno proceso de reinvención. Porque mientras sigamos siendo los mismos y las mismas de siempre, no podremos obtener nuevos resultados. El cambio es fundamental para nuestra propia evolución. Es por eso que este año sumamos a Luciana Soria Ramírez, periodista y locutora, para escribir junto a ella, un nuevo capítulo de nuestra historia, ¡Bienvenida Lu!

Luciana Soria Ramírez. Periodista y locutora.
En la vida, es común encontrarnos en situaciones en las que sentimos la necesidad de reinventarnos. Ya sea por cambios inesperados, metas no alcanzadas o simplemente por el deseo de explorar nuevas oportunidades, el cambio es una parte natural del crecimiento personal.
Tomar nuevos desafíos es crucial para este proceso. Cuando nos enfrentamos a este gran reto, estamos forzados a salir de nuestra zona de confort y a descubrir nuevas habilidades y fortalezas que quizás no sabíamos que teníamos. Además, nos obligan a aprender, a adaptarnos y a crecer, lo cual es esencial para evolucionar como individuos.
Dicha evolución puede manifestarse de diferentes maneras. Puede ser cambiar de carrera profesional, emprender un nuevo proyecto, mudarse a un lugar diferente, aprender una nueva habilidad o incluso cambiar nuestra forma de pensar. Sea cual sea la forma que tome, la reinvención nos permite explorar nuevas facetas de nosotros mismos y nos brinda la oportunidad de vivir una vida más plena y satisfactoria.
Es importante recordar que la reinvención no es un proceso fácil. Puede implicar enfrentar miedos, tomar decisiones difíciles y enfrentarse a la “bendita” incertidumbre. Sin embargo, es precisamente en estos momentos de desafío donde encontramos la oportunidad de crecer y descubrir nuestro potencial.
Los cambios son esenciales en la vida para nuestro crecimiento personal y bienestar. Al estar abiertos a tomar nuevos retos, podemos expandir nuestras capacidades, descubrir nuevas pasiones y adaptarnos a los cambios de manera positiva. Así que no temas salir de tu zona de confort y explorar nuevas oportunidades, porque la vida está llena de posibilidades esperando a ser descubiertas.
por Luciana Soria Ramírez
Periodista y locutora.
- Raquel Abraham

| EDITORIAL |
El estreno mundial de Barbie, me hizo replantear mi historia personal con la icónica muñeca, ¡y encontré mucha tela para cortar! Aquí va.

Película "Barbie" de Greta Gerwig
Mi historia con la Barbie (en mi caso fue LA Barbie, no como ahora que muchas niñas tienen varias, de todos estilos y colores) fue, podríamos decir, de amor-odio.
Cerca de mis 8 años llegó a mi vida la Barbie Tropical, y para mí fue como ver la belleza en su máxima expresión, condensada en una mujer en miniatura…Venía en su cajita rosa, con un tono de piel “bronceado caribeño”, ojos profundamente celestes, una malla enteriza multicolor, con un solo hombro y un pañuelo con volado amarillo, que funcionaba de pollera, hebilla, ¡lo que se te ocurra!
Capítulo aparte merece hablar del pelo de mi muñeca: Venía con un peinado trenzado como en espiral, perfecto y largo hasta la cola, de un rubio ceniza bien tupido y suave. Obvio que cuando mis padres me la regalaron, mi primer impulso fue querer desarmarle su inmaculada trenza y hacerle mis propios peinados; pero no. Ellos me prohibieron sacarle su “look” de fábrica, porque decían que se iba a arruinar su pelo, y que era hermosa así como estaba… ¡y yo cumplí a rajatabla la orden! Y jugué varios años con mi Barbie Tropical, siempre igual, siempre perfecta, reprimiendo el deseo de explorarla en su totalidad. (Ahora que lo pienso, es un tema con el que mi psicóloga se haría un banquete).

Barbie Tropical (1986)
Claro que a esa edad yo no razonaba sobre el prototipo de belleza estandarizado y occidental que se nos imponía a las niñitas de los 80, pero sí recuerdo que quedaba embelesada observando las diminutas proporciones de mi muñeca, con su cinturita ínfima, sus pechos prominentes, sus largas piernas, y pensaba… ¿será que en un futuro yo me pareceré a ella? Creo que ese pensamiento mágico escondía una aspiración inconfesable, que me hacía deducir que, al poseer mi Barbie, algo de ella se encarnaría en mi YO del futuro.
Por suerte los años, además de traernos cambios físicos, nos traen también cambios psíquicos, y sociales. Estoy convencida de que hemos evolucionado como sociedad, gracias en parte a las luchas del feminismo y grupos minoritarios como las comunidades LGBTIQ+, que, con su ímpetu y orgullo, pusieron sobre la mesa un montón de replanteos sobre los cánones establecidos que supuestamente, debíamos seguir y admirar: la heterosexualidad, la mujer 90-60-90 de nariz pequeña y labios carnosos, la delgadez, por mencionar solo los más evidentes. Normas que mucho tiempo fueron indiscutidas y, que hoy, por lo menos mi generación y la de nuestrxs hijxs, las cuestionan en voz alta.
Es por eso que cuando fui a ver la película Barbie con mi hija mayor, de 12 años, tenía mucha intriga de lo que iba a representar la famosa muñeca para ella, quien también creció con varias Barbies.

Película "Barbie" (2023)
La peli me emocionó mucho, por el tratamiento que hizo de los estereotipos de belleza, ya que se enfocó principalmente en el empoderamiento femenino (y masculino, ya que los KEN son al mundo Barbie, lo que las mujeres por mucho tiempo, hemos sido al mundo real) y nos impulsa a bucear en nuestro interior para encontrar nuestros deseos más íntimos y para entender, por mucho que cueste a veces, que nuestro valor está en quiénes somos y no en un ideal inalcanzable de belleza.
Yo tiré algunas lagrimitas (cada vez lo hago con más facilidad) y mi hija también. Seguramente su interpretación y vivencia de la peli fue diferente a la mía, quizá porque ella no tuvo que pasar por tantas barreras como las de mi generación. Sin embargo, le pregunté, al finalizar, qué le pareció la película, y me respondió con una simpleza tan espontánea, que me pareció muy lógica: “Me gustó mami. La peli nos dice que cada una tiene que ser su propia Barbie, la Barbie que quiera ser…” ¿puede ser una respuesta tan hermosa? Ni siquiera ella sabe que la palabra Barbie, para muchas de nosotras tenía una connotación negativa, que representaba todo lo que estaba mal para una niña en construcción de su autoestima: superficialidad, belleza estereotipada, etc. Para mi hija, en cambio, es solo una muñeca, una extensión de cada una, que nos permite elegir quiénes queremos ser en la vida. La palabra Barbie dejó de tener el significado que tenía, solo era el nombre de una muñeca.
Y para los que se estén preguntando sobre el paradero de la Barbie Tropical, terminó donada al Hospital de Niños. La llevé cerca de mis 20 años, con su peinado inmaculado, para que algún niñx se dé el gusto de hacer lo que yo nunca pude: desarmarle la trenza perfecta y “arruinarle” su peinado rubio ceniza. Al menos esta Barbie, cumplió una linda misión.

Y me dejé caer en la tentación del furor rosa. Acá está está la versión de mi Yo Barbie.
por Raquel Abraham
Periodista y comunicadora.
"Amo contar historias inspiradoras".
